La industria pesquera de Mar del Plata atraviesa una crisis que combina el aumento de los costos operativos, la pérdida de rentabilidad, las dificultades para colocar sus productos en el exterior y la falta de medidas de alivio. Así lo sostiene el informe Radiografía de la Pesca Marplatense, elaborado por Giuliano Falconnat, director del Grupo SIP, que analiza la coyuntura de octubre de 2026 y propone una serie de medidas para recuperar la competitividad del sector.

El documento pone el foco en una particularidad de la ciudad: su fuerte dependencia de la pesca procesada en tierra y su protagonismo en los desembarques nacionales, con una marcada presencia de la merluza hubbsi. En ese contexto, advierte que la crisis no afecta de la misma manera a todas las flotas ni a todos los puertos, pero tiene una incidencia especialmente importante en Mar del Plata por el peso de las plantas procesadoras y el empleo que generan.

Entre los factores que presionan sobre la actividad, Falconnat menciona el incremento promedio del 300% en el Derecho Único de Extracción (DUE), el encarecimiento del combustible y la energía eléctrica, el atraso del tipo de cambio, la continuidad de las retenciones a las exportaciones y la restitución del impuesto a las ganancias para el personal embarcado.

El combustible, un costo que condiciona la actividad

Uno de los datos más contundentes del informe es el aumento del gasoil naval, que acumula una suba del 80% en lo que va de 2026. Según el relevamiento, el combustible registró un incremento del 30% en apenas una semana entre marzo y abril, en medio de las tensiones internacionales en Medio Oriente.

En la modalidad de financiación corta, la más habitual para los operadores, el precio final alcanza los $2.514,93 por litro. Un buque fresquero pequeño consume alrededor de 15.000 litros por marea, lo que representa un desembolso cercano a los $38 millones.
La dificultad se agrava por los plazos de cobro. Mientras el combustible debe financiarse para salir a pescar, la venta del pescado entero se concreta con pagos a 30 o 45 días. De esta manera, un armador puede necesitar hasta $114 millones para cubrir tres mareas antes de cobrar la producción, sin contar salarios, víveres, reparaciones, tasas portuarias y otros gastos operativos.

El costo de la energía eléctrica también impacta sobre las plantas de procesamiento. Tomando como referencia las tarifas industriales de media tensión en Mar del Plata, el informe calcula un incremento acumulado del 146% entre junio de 2024 y septiembre de 2026, con consecuencias directas sobre los procesos de congelado y elaboración.

Atraso cambiario y dificultades para exportar

El trabajo señala que el dólar destinado a las exportaciones aumentó un 51,8% entre junio de 2024 y septiembre de 2026, frente a una inflación acumulada del 97% según el INDEC. Para Falconnat, esa diferencia deteriora la competitividad de una actividad que exporta alrededor del 90% de su producción y debe afrontar sus costos en pesos, sin capacidad para fijar libremente los precios internacionales.

A este escenario se suman las retenciones y las dificultades para exportar merluza a Brasil, uno de los principales destinos del producto elaborado en la ciudad. El informe advierte sobre los controles sanitarios vinculados a la detección de parásitos, que pueden arrojar resultados negativos en entre el 30% y el 50% de los análisis mencionados en el relevamiento.

Las demoras en los despachos obligan a las empresas a frenar la producción, afrontar gastos adicionales de almacenamiento frigorífico y responder a los reclamos de sus compradores.

Como indicador de la gravedad del escenario, Falconnat señala una caída interanual del 80% en las exportaciones desde el Puerto de Mar del Plata durante el período enero-septiembre de 2026. El dato refleja la dimensión del problema para una actividad clave en la estructura productiva local.

Una crisis con impacto sobre el empleo

El informe también cuestiona la falta de políticas públicas orientadas a sostener la actividad y plantea que las decisiones nacionales, provinciales y municipales no han acompañado las necesidades de la industria.

En el plano nacional, menciona el aumento de los costos y de la carga impositiva, la restitución de Ganancias para los trabajadores embarcados y la ausencia de una reducción de las retenciones. En la Provincia de Buenos Aires, reclama jerarquizar el área pesquera y recuperar participación en las decisiones del Consejo Federal Pesquero. A nivel municipal, cuestiona la escasa presencia de la problemática pesquera en la agenda política.

La preocupación excede la situación de los armadores y las empresas exportadoras. Por su tradición de procesamiento en tierra, Mar del Plata depende de una cadena de valor que involucra a plantas industriales, trabajadores, proveedores y servicios vinculados al puerto. El documento estima que se requieren al menos siete operarios en tierra por cada marinero embarcado para realizar el procesamiento, una relación que dimensiona la importancia de sostener la elaboración local.

Más merluza y medidas para recuperar competitividad

Frente a este panorama, Falconnat sostiene que existen herramientas para atenuar la crisis. Una de las principales es aprovechar la disponibilidad de merluza hubbsi dentro de los límites de captura establecidos para 2026.

De acuerdo con los datos del informe, al 6 de octubre quedaban disponibles 136.482 toneladas correspondientes al stock sur y 13.731 toneladas del stock norte, según sus respectivas capturas máximas permisibles. Si se alcanzaran esos límites y se mantuviera la distribución de desembarques considerada en el relevamiento, Mar del Plata podría recibir otras 95.345 toneladas de materia prima hasta fin de año.

Ese volumen podría traducirse, según las estimaciones presentadas, en unas 45.700 toneladas de filet de corte común, equivalentes a aproximadamente 1.900 contenedores de exportación y unos 165 millones de dólares.

Para concretar ese potencial, el informe propone incentivos temporales para la captura, como subsidios al combustible, exenciones de tasas y una simplificación de los trámites administrativos.

También reclama la eliminación de las retenciones a los productos pesqueros elaborados en tierra, mayor celeridad en la devolución del IVA a los exportadores, organismos de control más coordinados y eficientes, y mejores condiciones de acceso al crédito para financiar combustible y producción.

La propuesta incluye, además, una mayor jerarquización institucional de la pesca bonaerense y la designación de funcionarios con conocimiento técnico y experiencia en la actividad.

Un sector que necesita respuestas urgentes

La conclusión del trabajo es que la crisis de la pesca marplatense responde a una acumulación de factores que se potencian entre sí: costos crecientes, márgenes reducidos, dificultades financieras, obstáculos comerciales y falta de políticas específicas.

Falconnat advierte que la capacidad de resistencia de empresarios y trabajadores no puede reemplazar indefinidamente las medidas necesarias para sostener la producción y el empleo. El desafío, plantea, es recuperar condiciones que permitan aprovechar los recursos disponibles, agregar valor en tierra y mantener el ingreso de divisas.

La radiografía expone así un problema que trasciende a las empresas pesqueras: la pérdida de competitividad de una de las actividades históricas de Mar del Plata y el riesgo que representa para toda la cadena productiva de la ciudad.