La tendencia declinante que había mostrado el precio del langostino entero congelado a bordo hace un mes, cuando perforó el piso de los 8 dólares, se acentuó en estos días de exposición, lobby y ventas que le dieron marco a la nueva edición de la Conxemar que acaba de concluir en Vigo.
“No es lo mismo mantener un bloque unido para no bajar los precios cuando se pescaron 48 mil toneladas como el año pasado que hacerlo cuando se pescaron 85 mil”, argumentaba un industrial por estas horas para explicar el movimiento descendente que cristalizaba operaciones por 7,60/7,40. Algunos apurados por mover stock llegaron a los 7,20 por kilo.
Los que no disponían de mucha mercadería para ofrecer decidían no convalidar esos valores y esperar a que suba la demanda en los próximos días, ya pensando en las ventas de fin de año. La suerte de las 4 mil toneladas de langostino a bordo de un portacontenedor de Maersk, el cual sufrió averías en su sala de máquinas mientras cruzaba el atlántico rumbo a Marruecos, puede incidir en el precio futuro.
“Será difícil arrancar el 2027 con mejores valores con los que cerremos el 2026” aportaba otro empresario que reconocía los 7 dólares como el fin del tobogán de precio. “Si bajamos de ahí todo lo que hemos hecho habrá servido de poco y estaremos otra vez asfixiados por los costos de operaciones”, lamentó.
Otro interrogante que puede marcar el precio futuro del marisco será la zafra de provincia. Garantizada la paz social y los acuerdos salariales refrendados, queda ver el efecto de la corriente del Niño en el desarrollo de la zafra.

Se espera una primavera/verano con frecuentes períodos de mal tiempo sobre el Atlántico. En estos últimos años la temporada suma unos 90 días efectivos de pesca. Hasta dónde restará días el fenómeno del “Niño” puede también ayudar a que los precios no se derrumben.
Pre acordado un valor de 2 dólares por kilo para la flota amarilla, podría estirarse a 2,10 si la alternancia de los días de pesca con los de mal tiempo es la norma, los frigoríficos tendrán que hacerse cargo de otro costo sobre el cajón.
Tal como lo anuncié en abril, cuando las empresas de estiba terminaron aceptando las condiciones que impuso “Gallo” Gutiérrez en su recomposición salarial del 26% que llevaron al cajón de langostino por arriba de los 7 mil pesos, el Secretario General del SUPA en Chubut acordó la “yapa”. Un plus por capacitación, por única vez, de 150 pesos por cajón.
Saquemos cuentas con los números de la zafra pasada… 86 millones de kilos, dividido por los 18 kilos por cajón (#Ponele) da 4,7 millones de cajones… multiplicado por 150 pesos… Sí, 716,6 millones de pesos recaudará Alexis al fin de la temporada. Aplausos y ovación…
Desde esta columna no pedimos el inicio de obra para guardería, jardín ni escuela primaria con esos fondos. Sí, al menos, un ciclo de talleres sobre seguridad e higiene o la habilitación de un departamento de Psicología para abordar ejes como salud mental y consumos problemáticos entre los trabajadores.
Ese plus debe figurar en una “adenda” de aquel acuerdo en que el SUPA se compromete a no incrementar los valores hasta marzo del año que viene. Desde los frigoríficos aseguran que ese acuerdo ya está firmado. Del lado de las empresas de estiba, Raúl Cereseto lo negó.
El empresario mantuvo reuniones con algunos brokers que manejan el mercado africano. Surgió alguna posibilidad de colocar anchoa entera congelada en los meses de mayo y junio, en reemplazo de la merluza carioca, que con la suba de precios que tuvo el pescado blanco, se les fue de presupuesto.
Por lo demás, la Conexmar se consolidó como una pasarela de exhibición donde todos quieren subirse y ya está planificada una expansión para hacerle lugar a empresas que hoy no tienen lugar.
En esa vidriera los referentes de la pesca marplatense pasaron desapercibidos. Es que salvo Tony Solimeno, casi no los hubo en realidad. Tuvo que ir Maximiliano Abad para decir que la ciudad tiene todo para ser más protagonista de la pesca mundial. Que alguien le avise al senador nacional que hace más de 100 días que no entra un buque portacontenedor al puerto a buscar carga.
Desde allá reclamó por la eliminación de los derechos de exportación, como había hecho Nacho Torres en Paris. Si Abad quiere una agenda competitiva para la pesca, bien podría persuadir a sus concejales radicales para que propongan eximir a la industria pesquera del aporte al Fondo de Promoción Turística. Más que difundir los atractivos de la ciudad su recaudación sirve para pagar gastos corrientes.
Pero Abad es el garante de la gobernabilidad de Guillermo Montenegro, el regresado, y parece posicionado en la carrera por la intendencia el año que viene. Quienes conocen a Maxi con mayor profundidad y su alergia a cargos ejecutivos, apuestan a que renovará su banca en el senado.
Otro dirigente político que estuvo en Vigo fue Juan Pablo Luque, diputado nacional por Chubut. Su presencia dentro de la foto grupal de empresarios y funcionarios que resumió la presencia argentina en Vigo, le causó un disgusto a Nacho Torres.
La indignación tiene un motivo… Luque llegó de la mano del empresario Luis Santander y aparece delante suyo en la foto que encendió el mal humor en Fontana 50. Ambos tienen una amistad desde mucho antes que Luque llegara a ser intendente de Comodoro Rivadavia, donde el “Mono” edificó su imperio.
Peronista, más alineado a Massa que a Máximo, Luque es uno de los aspirantes a la carrera por la gobernación el año que viene.
A más de uno le sorprendió en estos días la visibilidad del estrecho vínculo entre el Diputado y Santander porque todavía está fresca la decisión de la Provincia de entregarle a su socio, Daniel Antonio, 1500 toneladas de merluza hubbsi como CITC para los barcos “San Juan B” y “Pedrito” a cambio de la promesa de inversión en la Sub Zona Franca de Trelew.
Quienes pudieron estar cerca de Santander por estos días, aseguran que la única corriente que auspicia es la propia.
Así como presentó a Luque ante clientes europeos, y el Diputado calificó de “pésima” la gestión pesquera provincial, según reprodujo el portal “Parte de Pesca”, varios empresarios lo escucharon decir ya había arreglado con Nacho 3 mil toneladas de langostino de una futura cuotificación a partir de la inversión de su socio en Trelew.
Santander es el propietario del buque “Nddanddu”. En el verano pasado el fresquero fue noticia a partir de un motín de parte de su tripulación por negarse a seguir tirando merluza al agua. El primer pescador aseguró que descartaron 3 mil cajones porque la orden fue almacenar solo el calamar.
El barco acababa de recibir mil toneladas de cuota social de parte de la administración pesquera provincial. Ante la evidencia expuesta en imágenes, videos y la declaración de los propios tripulantes, procedió a quitársela a las pocas semanas.
Una vez concluida la cuotificación de centolla, se vendrá la de langostino patagónico. Los maestros del lobby aseguran que no es bueno cuotificar en año de elecciones. Si Nacho cumple su compromiso con Santander después que el empresario aupara el lanzamiento de su competidor más importante, a Mou y a su lapicera, pareciera haberles brotado un inesperado competidor.
Buen Domingo
Foto: Parte de Pesca
