El senador nacional Maximiliano Abad se refirió a la media sanción de la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, aprobada por el Senado con 42 votos afirmativos y 21 negativos. Destacó las modificaciones introducidas al proyecto original del Poder Ejecutivo y sostuvo que la nueva etapa legislativa debe contribuir a dar respuestas a las personas que atraviesan padecimientos de salud mental y consumos problemáticos, así como a sus familias.
“Las familias argentinas necesitaban una respuesta frente a los problemas de salud mental. Durante mucho tiempo, muchas sintieron que no tenían las herramientas necesarias para acompañar a sus seres queridos. Esta media sanción representa un paso adelante, pero todavía queda mucho trabajo por delante”, señaló Abad.
Entre los aspectos contemplados en la reforma se encuentran las modificaciones al régimen de internaciones involuntarias, la incorporación de distintos consumos problemáticos, incluidos los vinculados con el juego, y mecanismos de asistencia financiera para las provincias. Abad reconoció el trabajo parlamentario que permitió mejorar el proyecto, especialmente en materia de incumbencias profesionales de la psicología, participación interdisciplinaria y previsión presupuestaria. Sin embargo, expresó diferencias con los artículos 23 y 24, vinculados con la continuidad de los hospitales monovalentes, y defendió un modelo de atención basado en redes comunitarias y hospitales generales.
El Senador Nacional también llamó a dejar atrás las confrontaciones políticas y profesionales. “Durante demasiado tiempo la salud mental fue un tema de trinchera: de un lado los que defendían la ley de 2010 como si fuera intocable, del otro los que la culpaban de todo. Mientras tanto, las familias seguían golpeando puertas sin encontrar respuestas. El dolor de una madre que no sabe dónde internar a su hijo no tiene camiseta política”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que las políticas de salud mental requieren continuidad, financiamiento y coordinación entre Nación, provincias y municipios, además de la participación de universidades, profesionales, organizaciones sociales y familias. “Se puede votar a favor de lo que mejora y decir con claridad lo que no comparto. Eso es lo que la gente espera del Congreso: menos tribuna y más acuerdos”, expresó. También destacó la importancia de la prevención, la detección temprana y el fortalecimiento de los dispositivos comunitarios de atención.
Finalmente, Abad advirtió que la reforma legislativa no resolverá por sí sola las dificultades del sistema. “La salud mental requiere continuidad, inversión y coordinación institucional. Tenemos que pasar de las declaraciones a las respuestas concretas, porque detrás de cada situación hay una persona y una familia que necesitan que el Estado esté presente”, concluyó.
