Al acto de asignación de cuota individual transferible de captura de merluza hubbsi, efectuada por la Provincia de Chubut, proveniente de su reserva social, a favor de los buques “San Juan B” y “Pedrito”, de la empresa armadora “Buenos Aires Pesca SA”, hay que entenderlo como un nuevo capítulo en la historia de entrega de recursos naturales que lleva adelante Nacho Torres, ahora a cambio de su sueño reeleccionista.

A diferencia de las 5 mil toneladas de cuota social que Nacho apartó para Estrella Patagónica en la última recuotificación de merluza hubbsi, con la sospecha de un jugoso retorno, acá el empresario Luis Santander se aprovechó de su desvelo electoral y le vendió espejos de colores a cambio de merluza para su socio, Daniel Antonio
Como Mou, y su lapicera le garantizaron supervivencia política a cambio de regresarlo como permisionarios de los bienes de la ex Alpesca y tres nuevos permisos de pesca provincial. Como Profand que desistió de su juicio millonario por el desalojo repentino de esos bienes, se hizo acreedor de otras 5 mil toneladas de cuota social y un par de permisos de centolla. Acá fue solo por un mero anuncio de prematura campaña electoral. La vara cada vez está más baja o las necesidades del Gobernador se tornan cada día más urgentes. Las dos opciones pueden ser correctas.

Es encomiable el esfuerzo que pone Nacho en su tarea de tapar todas las salpicaduras de barro regalando recursos naturales de todos los chubutenses. “Tenemos merluza de sobra, es mejor que alguien la pesque aunque sea con barcos congeladores a que quede en el agua”, refutan sus asesores el reparto como compensación a sus pasos en falso.

Mensuremos el negocio que entregó Nacho a “Buenos Aires Pesca SA” a cambio de la promesa de invertir 15 millones de dólares para construir una planta de reproceso en un predio dentro de la zona franca de Trelew, un área de 136 hectáreas que ni siquiera tiene el perímetro delimitado, no hay oficina de Aduana ni de la propia Administración.

Si lo ponemos en porcentajes de cuota, el común lector tal vez no tenga dimensión del valor que representa. Tomemos como referencia las 370 mil toneladas establecidas como captura máxima permisible este año… el 0,47016% de la CMP para cada barco representa un total de 3479 toneladas anuales.

El obsequio de Torres tiene una vigencia de 13 años y comienza a utilizarse a partir del año que viene. Como el estado biológico de la merluza es óptimo, bien podría ser esa cantidad de toneladas a lo largo de la vigencia de la asignación.

Serían 45.227 toneladas las que podrían pescar el “Pedrito” y “San Juan B”. Era “cuota social” pero será capturada por buques congeladores lo que permite obtener una mayor rentabilidad en la operatoria. No necesita ser reprocesada en tierra, lo que aumenta los costos y baja la calidad.

Suponiendo un rinde del 40% -los coeficientes de conversión son otro beneficio implícito en la maniobra-, la empresa generaría 18 mil toneladas de filet, que vendidos a un precio promedio de 3800 dólares, originaría una facturación de más de 68 millones de dólares.

La Resolución 10/26 que contiene el obsequio de Nacho a “Buenos Aires Pesca SA” no vincula a la empresa con Chubut. Ya con su nombre tenemos una pista. Su domicilio es Güemes 4739, Mar del Plata. Al pasar de “social” a CITC, ahora Daniel Antonio puede hacer lo que quiera con la cuota: pescarla, alquilarla o venderla. Integra su lista amplia de activos. A cambio del siguiente anuncio…

“El proyecto contempla una inversión de 15 millones de dólares y la generación de 400 puestos de trabajo directos, consolidando un nuevo paso en la estrategia provincial para promover la industrialización de los recursos pesqueros y atraer inversiones que fortalezcan el desarrollo productivo”, subrayó la comunicación oficial de la Provincia.

Con suerte los “inversores” generarán un movimiento de suelo para proyectar las bases de la planta. No hay fecha cierta de inauguración tampoco. Solo un manojo de buenas intenciones con forma de gacetilla de prensa. Nacho siempre camina unos pasos delante de la realidad…

En diciembre del 2024 el Gobernador presentó la Sub Zona Franca de Trelew y destacó que “era la más grande del país”. Recién en mayo del año siguiente el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la cesión de más de 70 hectáreas a la provincia del Chubut para la creación del espacio.

El predio no solo carece de infraestructura básica. Ni municipio ni la provincia están en condiciones de entregar una escritura del lote a los nuevos inversores.

A través del Decreto N° 1144, publicado esta semana, el Ejecutivo chubutense modificó el Presupuesto 2026 para crear formalmente la partida contable denominada «Anexo Zona Franca en la ciudad de Trelew» para encarar estas obras.

Eso sí… en ningún lado pude saber los fondos asignados. Juan Pavón, ministro de Producción, tampoco despejó esa incógnita. La info oficial sí puso empeño en especificar que las inversiones previstas “generarán 1500 empleos” a partir de la llegada de otras cuatro pesqueras.

Una de ellas es Arbumasa. Allegados a la empresa reconocieron esa intención “siempre y cuando el proyecto de la Sub Zona Franca se materialice”. Otra señal de que Nacho entregó casi 4 mil toneladas de merluza anuales, por 13 años, solo ante una promesa.

Daniel Antonio prefirió no hacer comentarios cuando intenté consultarle detalles de la inversión y qué productos pesqueros reprocesará ahí como para generar los 400 puestos de trabajo directos que subrayó gobernación y replicó la cadena de medios adictas al corte y pegue.

Quien le llevó este “negocio” fue su socio Luis “Mono” Santander. El empresario tiene su base de operaciones en Comodoro Rivadavia donde cuenta con barcos fresqueros, empresa de estiba y frigorífico donde reprocesa merluza fresca.

El rastro de Santander en la operatoria quedó visible en un detalle: la imagen con que la Provincia acompañó el anuncio del acuerdo con “Buenos Aires Pesca SA”, es una maqueta ilustrativa del proyecto. Los camiones que aparecen en el playón de maniobras dicen “Grupo Santander”.

Santander es el armador del buque “Ndannddu”, el fresquero que el verano pasado estuvo envuelto en un escándalo mayúsculo cuando la tripulación se amotinó al negarse a seguir tirando miles de kilos de merluza al mar porque el empresario había ordenado solo encajonen calamar. Por 80 cajones de calamar tiraron 3 mil de merluza al agua.

La maniobra le trajo algunas consecuencias. Fue despojado de mil toneladas de cuota social de merluza que le había asignado la misma Provincia semanas antes, y que ahora le obsequia a su socio Antonio.

La promesa de inversión de Antonio y el compromiso de generar 400 puestos de trabajo directo choca con otro obstáculo casi insalvable. No hay en Trelew siquiera 100 personas que sepan filetear una merluza.

Buen domingo