Según marcan algunos datos estadísticos del INDEC, en los primeros seis meses del año Mar del Plata ha sido escenario de un extraño fenómeno económico y social.

Por un lado, la crisis laboral que afecta a sectores ligados con el turismo, gastronomía y hotelería, la industria pesquera, naval, textil, y la obra pública paralizada, explican que la desocupación en el segundo trimestre del año haya alcanzado el 9,9% de la población económicamente activa en General Pueyrredon.

Insólitamente, esta semana el propio INDEC reportó que en el primer semestre del año, y con este contexto desfavorable para industrias vitales en el entramado productivo de Mar del Plata y Batán, la pobreza bajó del 27,5% al 20,4%.

Cómo es que puede bajar la pobreza y subir el desempleo casi en forma simultánea. ¿Todos los desempleados se transformaron en cuentapropistas que manejan autos, motos o bicicletas guiados por aplicaciones como Uber y Pedidos Ya? ¿Tantos beneficiarios riega el circuito de casinos clandestinos on line?. ¿Alimentan fantasías de muchos abonados extranjeros las cuentas de Only Fans?

Quizás la estadística oficial también sea un dibujo que nada tenga que envidiarle a la cantidad de electores que participaron en las últimas elecciones del SOIP. A juzgar por los resultados, por la inmensa mayoría de afiliados que no fueron a votar, que le dio la espalda a la actual dirigencia, era bien tangible el temor de Cristina Ledesma a ser desalojada del gremio.

De ahí se explica la estrategia de embarrar la cancha para poder marginar a las dirigentes de la lista opositora, nacidas de su riñón, de poder participar de la elección. No era bronca por sentirse traicionada. O no era solo eso. Fue su miedo real a perder el poder después de 16 años. No lo iba a entregar, mucho menos a manos a las que entiende que ayudó y enseñó durante todos estos años.

Más allá de la suerte del reclamo en la justicia laboral que formuló la lista opositora para que no se oficialicen los resultados ni el nuevo mandato, en el fondo todos en el mundo del pescado en Mar del Plata saben que Ledesma es la cara de la derrota.

Mientras en la Patagonia florecen nuevas inversiones en la industria pesquera –Mediterráneo del Sur le va a cumplir el sueño a Nacho Torres de ser la primera empresa funcionando en la Sub Zona Franca de Trelew con una inversión de más de 5 millones de dólares- por estas playas el sueño de los trabajadores de no ser explotados, con la renovación del mandato de Ledesma se marchita. Más que sueño, lo que viven cotidianamente se parece mucho a una pesadilla.

Lo que varios tratan que no marchite es el sello de certificación de las pesquerías de langostino en aguas provinciales y nacionales.

En el marco del plan de acción a cumplir exigencias del sello azul, la pesquería debe contar con reglas explícitas pre acordadas entre todos los actores para el manejo del recurso.

Las Reglas de Control de Captura (RCC) es una de las más importantes porque establecen las medidas de manejo que deben tomarse frente a distintos momentos biológicos de la población, lo cual reduce la incertidumbre y brinda mayor previsibilidad.

El lunes pasado se realizó un taller en el INIDEP con la presencia de todos los involucrados en la pesquería, que fue dictado por Paula Moriondo, la jefa del Programa Crustáceos del instituto, y contó con la participación efímera de Juan Antonio López Cazorla. Coherente con su locuacidad, el Subsecretario de Pesca no hizo uso de la palabra.

Luego de la atípica zafra 2025, reducida por el lock out de la flota tangonera congeladora hasta conseguir el acuerdo de poda salarial con el SOMU, la nueva “normalidad” de la que acaba de concluir vino con alta velocidad de cosecha, el aumento de la producción de cola a bordo de los congeladores y la prueba piloto de la liberación de las 72 horas para los fresqueros.

La preocupación de algunos empresarios, temerosos porque el ímpetu con el que había comenzado la zafra podía llegar a afectar el envión alcista que mostraba el precio del langostino entero, por suerte no llegó a cristalizarse.

En junio se declararon ventas, en promedio, por 6605 dólares la tonelada, según datos de CaPECA, mientras que en agosto, el último informe de la cámara, ubica la misma tonelada en 6919 dólares, muy lejos de los 5172 dólares de hace 15 meses atrás.

Como hace años no ocurría, la calidad del langostino fresco que volcaron los barcos fresqueros en el circuito productivo de Chubut, fue regular. Hay excepciones, claro, con armadores que logran mantener un producto en excelentes condiciones, incluso descargando en Mar del Plata.

Pero buena parte de la merma en las condiciones en que llegó la materia prima se explica a partir de la liberación del peso de los cajones, una iniciativa promovida y al servicio de la caja administrada por la Dirección de Control y Fiscalización.

Durante el taller hubo espacio para intercambiar opiniones y se realizó una encuesta entre los participantes para definir y ponderar las distintas alternativas planteadas como reglas de control de captura.

Es saludable el debate y el aporte de los propios actores de la pesquería pero los consensos que puedan conseguirse para identificar prioridades o incorporar diversas perspectivas quedan empañados ante la falta de control y fiscalización.

Carencia que no solo queda expuesta durante la zafra de aguas nacionales sino también en la de Provincia. Veremos si en esta que se avecina, la primera que lo tendrá como autoridad de aplicación desde el inicio, Diego Brandan demuestra que no solo sabe poner amigos y familiares en la estructura de Pesca y Puertos de Chubut, sino también inspectores en los muelles.

Buen domingo



Periodista de investigacion dedicado a la actividad pesquera en Mar del Plata, con información diaria de nuestro puerto.