Por: Roberto Garrone

El inicio de la zafra de langostino en aguas de Chubut deberá esperar al menos 10 días más. Parece una medida lógica mantener cerrada la zona en función de los resultados obtenidos por los 20 barcos que participaron de la prospección.

De los tres requisitos para abrir el área a la pesca del resto de la flota, hubo uno que no se cumplió de manera uniforme los tres días de pesca al norte del 44ºS. El primer día en el sur no cuenta porque se cerró rápido ante la ausencia de marisco y alta presencia de merluza. La captura por unidad de esfuerzo no alcanzó a superar los 350 kilos por hora.

Los barcos que mejor CPUE evidenciaron pescaron casi afuera de las 12 millas de la jurisdicción provincial. Abrir en esas condiciones invitaba a repetir el error del año pasado cuando la flota no dejaba entrar las concentraciones en aguas jurisdiccionales.

“Que un par de barcos peguen un lance no sirve, porque justo encontraron alguna mancha. El resultado fue directamente malo. De haber sido mínimamente positivo se abría. Hay barcos que arrastraron horas y no sacaron nada, eso te tira la CPUE muy mal”, reconoció un allegado a Diego Brandan, el secretario de Pesca provincial.

Pero toda decisión de manejo tiene un detrás de escena y esta no es la excepción. Por un lado estaba el interés de los armadores de salir a pescar. Sobre todo de los que habían tenido escasa participación en la zafra de nación y miraron de costado la temporada de anchoa.

El hecho de que posiblemente sea la última zafra de pesca olímpica, antes de la cuotificación, generaba una ansiedad adicional. Sobre todo porque si se establecen cuotas individuales arrancan en el 2027. Todo lo que se pesca estos dos meses no contaría.

Acompañaban ese impulso activo los gremios marítimos y los propios Observadores de la Secretaría, cuyo salario aumenta si pasan más tiempo en el agua. De ahí el entusiasmo del propio Brandan el primer día de pesca al norte cuando destacó las buenas capturas de algunos barcos.

Con la temporada iniciada el Secretario se sacaba la presión armatorial y gremial de encima, aunque no por mucho tiempo si los 90 barcos barrían con las pocas marcas en menos de una semana.

Al optimismo prematuro de Brandan le salió al cruce Agustín de la Fuente, marcando una disparidad de criterio. El presidente de CAPIP sugirió que había que esperar prudentemente 15 días para que puedan darse buenos resultados.

El planteo del representante de las empresas integradas no sorprendió a nadie porque ya se había repetido en el marco de la feria de Vigo. Ahí se planteó la idea de que lo mejor sería arrancar con la prospección el 15 de noviembre.

Directivos de empresas como Iberconsa, Cabo Virgenes, Food Parner, San Isidro, Estrella Patagónica, piensan que es la mejor estrategia para sostener el valor del marisco y llegar a las fiestas sin tanto stock. Hoy hay 40 mil toneladas sin vender de aguas nacionales y sumar volumen al inicio de la zafra solo apuraría la baja de precios.

Del lado armatorial expusieron sus argumentos de por qué necesitaban salir a pescar antes de esa fecha. Contaron que se habían comprometido con los gremios, que habían aceptado el reajuste salarial casi sin chistar, de abrir lo antes posible. “Si no hay, esperamos, pero probemos”, marcaron.

De la vereda de los frigoríficos valoran la decisión de Pesca de mantener cerrado el área y la madurez de los armadores para entender que más allá de algún número que invitaba a abrir, se corría el riesgo de tener que cerrar a la semana.

Otros analistas apuntan a otro factor, en este caso sorpresa, determinante. Fernando Alvarez Castellano está lejos de Argentina (al cierre de esta edición corría el Rally Mundial en Catar) y más ocupado en pelear con jueces, abogados y dirigentes gremiales que en línea directa con las autoridades pugnando por abrir cuanto antes. “Eso contribuyó a que prevalezca el sentido común”, coincidieron.

Donde no impera el sentido común es en el proceso de cuotificación de la centolla que impulsa la Subsecretaría de Pesca por estos días, como paso previo a la de langostino patagónico. El mecanismo es muy parecido al que se transitó con la asignación de los nuevos permisos de calamar. Silencio y opacidad.

La pesquería está ordenada, en manos de empresas de capitales extranjeros, rusos y canadienses, pero en proceso de certificación, con captura máxima permisible en cada una de las unidades de manejo donde opera la media docena de barcos habilitados para su captura. Para este año se fijaron 1295 toneladas de CMP y la flota al 27 de octubre declaró desembarques por 1111 toneladas.

En enero de 20217 “Crustáceos del Sur”, gerenciada por Vitali Khanash se quedó con “Bentónicos de Argentina”. La pesquera ya había comprado “Centomar”. Wanchese es la empresa canadiense que también opera en la pesca de vieira.

Tal es el silencio que impera en el esquema de cuotificación que en septiembre hubo una reunión de comisión de la pesquería y la autoridad de aplicación no planteó el tema cuando a mitad de año la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera solicitó al INIDEP un análisis sobre la viabilidad de la asignación de cuotas.

Ese informe está terminado pero no se le dio todavía ingreso en el Consejo Federal Pesquero. Los científicos no advirtieron incompatibilidades para avanzar con la cuotificación. La elevada selectividad de la pesquería, la talla mínima legal de captura, la protección permanente de las hembras y los dispositivos de escape aparecen como pilares para sostener el potencial reproductivo de la población.

Tanto secretismo impera en el proceso que Wanchese pidió, según consta en el Acta de la reunión de comisión, que intervenga el Consejo y convoque a las empresas para ponerlas al tanto de los alcances de la cuotificación y que estas puedan hacer el aporte que estimaran conveniente.

Pasaron un par de sesiones en el Consejo y sigue imperando el silencio oficial. Según ha podido trascender en los últimos días, ya estaría redactada la resolución y confeccionados los anexos con la asignación de las CITC para cada buque.

El mes pasado Idoyaga Molina pidió un informe sobre mano de obra ocupada declarada en formularios 931, pero de los últimos tres años a esta parte. ¿Será ese parámetro para la cuotificación de langostino?. La partida que se viene se jugará con las mismas cartas. Escondidas y opacas.

Veremos qué trae el reparto silencioso y en las sombras de la centolla cuando salga a la luz, sin aparecer en el borrador del acta y sobre el filo de la chicharra de alguna próxima sesión. Votos para aprobarla siempre sobran en esta gestión plagada de intrépidos, obscenos y voraces.

Buen domingo