El poder político libertario ha sabido construir en estos más de 30 meses de gestión una colección de ataques y desaires con la pesca nacional. Cuando no fue Federico Sturzenegger como ideólogo de la Ley Bases que condenaba a la industria a ser rifada al mejor postor, “Toto” Caputo ignora y excluye al sector de cualquier baja en los derechos de exportación.
Antonio López Cazorla es un dibujo con rango de Subsecretario de Pesca y Recursos Acuáticos al que le ordenaron inflar el valor del DUE y que siempre reconoció sus limitaciones para trasladar los planteos. Es más un dique de contención de los diversos y reiterados reclamos que un puente para hallar soluciones.
Pero no todos siquiera tienen la suerte de poder ser atendidos y escuchados por las autoridades. El deseo de los armadores nucleados en la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, de poder encontrar un espacio en la agenda del director Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, Arturo Idoyaga Molina, se posterga desde hace más de 100 días.
Cuando estalló la crisis del combustible que paralizó buena parte de la flota en el muelle 10 del puerto de Mar del Plata, entre todos los pedidos de auxilio emitidos, desde la entidad solicitaron la primera audiencia con el funcionario.
Los desembarques del variado costero se reducían casi 40% a esa altura del año. El costo del principal insumo se disparaba mientras el precio del pescado en muelle apenas replicaba el nivel inflacionario. Un combo que acentuaba la pérdida de rentabilidad de una flota que se compone por más de cincuenta embarcaciones, ligadas mayoritariamente a pymes familiares.
El 1 de abril la Asociación solicitó, de carácter urgente, la primera audiencia a Idoyaga Molina para abordar la crisis del sector y evaluar medidas de mitigación para la pesca del Variado Costero.

Por esos días los armadores se reunían con sus pares fresqueros de altura en la sede de Coomarpes. Convocaban a los medios a ruedas de prensa para exponer la crisis terminal que enfrentaba el sector, elaboraban documentos con las urgencias principales que debían atender las autoridades y le pedían racionalidad a los gremios marítimos a la hora de negociar la paritaria. Como dijo Borges, Jorge Luis… no los unía el amor sino el espanto.
Armadores costeros integraron una acotada comitiva que se reunió con López Cazorla a mediados de mayo. Le resumieron la necesidad que el gobierno intervenga para frenar el precio del combustible, baje impuestos y transparente el proceso de cuotificación de langostino, entre otros planteos. La idea de los pescadores era reflejar su rosario de quejas ante los representantes del Consejo Federal Pesquero pero el Subsecretario se encargó de boicotear la reunión.
El Director Nacional se reunió con diferentes referentes de la flota por esos días pero no atendió el pedido de la Asociación, desde donde volvieron a solicitar audiencia el 11 de junio con el objetivo de tratar de forma presencial los fundamentos de un pedido de informe sobre el historial de captura general, cuotas y especies autorizadas de sus unidades.
Ya en junio hubo otra reunión de la que volvieron a participar armadores fresqueros de Mar del Plata, adheridos a la cámara de Armadores y de ALFA, convocados por el propio Subsecretario de Pesca para exponer, ahora sí, ante el Consejo Federal Pesquero.
Esa reunión visibilizó el quiebre de las autoridades con la Asociación. Particularmente con Sebastián Agliano. El Gerente, referente y muchas veces vocero, no fue convocado y Juan Antonio mantuvo su decisión pese al pedido del resto de los empresarios.
El propio funcionario reveló que no le
habían gustado algunas declaraciones públicas del armador costero en una entrevista al programa “Comunidad Portuaria” y eso explicaba la cancelación a la audiencia.
El 17 de julio la AEPCYF volvió a la carga con Idoyaga. Le solicitaron la vista de todas las actuaciones e informe técnico completo sobre el «Variado Costero» que había sido tratado en el Acta CFP N° 18/2026 del Consejo Federal Pesquero.
La semana pasada el Director Nacional reenvió el informe solicitado pero aclaró que “en caso de requerirse su presencia, no cuenta con disponibilidad de agenda”, según la respuesta recibida por la Asociación.
Desde la entidad reiteraron esta semana la necesidad de mantener una audiencia para sostener un diálogo directo. Manifestaron su disposición a adecuarse a la disponibilidad del Director. La respuesta fue aún más insólita…
Estela Sureda, secretaria privada de la Dirección, respondió que, “por razones de agenda previamente comprometida y encontrándose abocado a tareas de carácter impostergable, no resultará posible acceder a lo solicitado en esta oportunidad”.
Dado el poder con que lo han revestido a Idoyaga sus padrinos sombríos, al punto de patinarlo, en los hechos, como autoridad de aplicación, se entiende que su agenda haya ganado musculatura y completado espacios vacíos con nuevos compromisos.
Pero tampoco tantos como para ningunear a los armadores costeros.
Por estas horas se está terminando de pulir la lista de los 28 proyectos presentados para ponderar los 18 mejores a los cuales adosarle los nuevos permisos de calamar, y revisando los antecedentes de captura, las inversiones en tierra y el personal registrado con vistas a la futura cuotificación de langostino.
Pero como ya han advertido varios actores en estos meses, esos procesos se discuten fuera de los despachos del Director Nacional. De la Subsecretaría de Pesca, bueno.
Los antecedentes con sus nuevas y ampliadas facultades acentuaron la “opacidad” que advirtió el Círculo de Políticas Ambientales tras la no sanción a Luis Santander por el descarte de merluza obsceno del fresquero “Ndanddu”.
En esa lista se recuerda la autorización del traspaso de cuota fresquera a congeladora del “Sirius” al “Santísima Trinidad”, la liberación de multas millonarias a los tangoneros de “Conarpesa” por la inexistencia de un coeficiente de conversión que sí existía; la unificación de multas y hasta planes de pago especiales para la flota de “Red Chamber”, la promo/coima para liberar el peso de los cajones de fresqueros en la zafra de langostino o la transferencia definitiva recíproca del “Paku” y el “Anita” .
Muy “impostergable” todo.
Buen domingo
Foto: Pescare
