La semana pasada ingresó al Consejo Federa Pesquero el informe elaborado por científicos del INIDEP que daba cuenta de la importancia de haber establecido una zona de veda en el área de El Rincón -31 mil mn2 en abanico frente a Bahía Blanca- para generar una recuperación en la densidad de peces costeros.

El área es de vital importancia para la zona de cría y desove de más de 70 especies, óseas y cartilaginosas, aunque predominan la corvina y la pescadilla, sostén de las capturas de la flota artesanal y costera que opera en aguas nacionales y provinciales.

La Resolución 2/2010 le dio un ordenamiento pesquero en la zona y estableció una veda entre octubre y marzo. Fuera del período se diseñó un plan de esfuerzo restringido en que solo pueden pescar barcos de hasta 25 metros de eslora.

Como antes de aplicar la veda pescaban muchos barcos y más grandes se establecieron excepciones con condiciones definidas para poder ingresar, como no contar con una eslora mayor a 29 metros, que hayan alcanzado un promedio de capturas de variado costero en el área superior al 10% de las mareas entre los años 2006 y 2009, o en ese período haya pescado 200 toneladas de variado costero de promedio anual.

Esto permitió que el declive en los niveles de abundancia provocado por la sobrepesca no solo se detenga sino que comience a revertirse y hoy se refleje una incipiente recuperación.

Pero casi en simultáneo con el ingreso del documento científico al Consejo Federal, desde la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera se emitía una decisión completamente contraria al cuidado de los recursos y sostenimiento del esfuerzo pesquero.

Que en esta historia haya quedado involucrado el barco “Cometa” es una alegoría maravillosa a los pasos que va dando Idoyaga Molina desde que se asumió como el “Rey Arturo” en la Subsecretaría de Pesca.

El 10 de agosto ingresó a la Dirección Nacional una nota de la empresa Cayo Largo SA en que solicitó que se incorpore a esa lista de barcos exceptuados a “María Gloria”, un buque fresquero de 29 metros de eslora.

La empresa expone que el permiso del barco proviene del “Cometa”, “buque que a la fecha de su operatoria reunía las condiciones previstas en el Art. 5 de la Resolución 2/10 para operar en el área de esfuerzo restringido”, asegura la apoderada de la empresa.

Acá podemos distinguir la primera irregularidad que hubiese generado que la solicitud sea inadmisible. Cayo Largo SA es la locataria del “Maria Gloria”. La nota debería haberla mandado “VICARP SA, la propietaria. La locataria no puede cambiar las condiciones del permiso.

Pero al lado de las irregularidades obscenas que se cometieron en el trámite, esto fue apenas una nimiedad administrativa.

El 12 de agosto, 48 horas después de ingresada la solicitud, Idoyaga Molina eleva una nota al Departamento de Policía Auxiliar Pesquera de Prefectura en la que informa que la Dirección de Administración Pesquera “constató que el buque “María Gloria” cumple satisfactoriamente con la totalidad de las condiciones y requisitos exigidos…” y como tal ha sido incorporado al listado de los exceptuados.

Qué documentación aportó “Cayo Largo SA” para avalar lo que afirmaba en la nota. Nada. Qué constato la Dirección de Administración. Lo propio… absolutamente nada.

Es que la historia del “Cometa” tiene poco glamour y muchos metros de eslora. Los memoriosos recuerdan un informe de Jorge Lanata en el prime time de la televisión que lo tuvo como parte del decorado del Secretario General del SOMU.

Cuando “VICARP SA” se lo donó a Omar “Caballo” Suárez en el 2011 ya era una chatarra flotante sin permiso de pesca. Pero una chatarra que medía 42 metros de eslora y nunca había pescado en El Rincón.

Salvo que se haya reducido por obra y gracia de los líquidos contaminantes que emanaba de su interior, cuando lo desguazaron, en abril del 2021, luego de estar abandonado en Isla Demarchi, el “Cometa” mantenía el mismo tamaño.

O quizás en el reino de Arturo se utilice otro sistema de medición. En Argentina ese barco nunca estuvo autorizado a entrar a pescar a “El Rincón”. En la Dirección Nacional miden mal y revisan peor…

Porque el “Cometa” tampoco pescó el 10% de variado costero entre el 2006 y 2009, ni tampoco 200 toneladas de promedio en el periodo. “Barrilete cósmico, de qué planeta viniste…”

“VICARP SA” y “Cayo Largo SA” tienen un denominador común: Eduardo “Carpincho” García, uno de los referentes de los armadores fresqueros de Mar del Plata. Como propietario del “Marejada”, otro de los barcos de su flota, su empresa tuvo que responder a una intimación de Idoyaga Molina formulada en octubre del año pasado.

García no fue el único…. Paradógicamente, el Director Nacional pidió a todas las empresas armadoras que contaban con autorización para acceder a pescar a “El Rincón” –el Marejada lo estaba- que presenten la documentación fehaciente que acredite el cumplimiento de los requisitos exigidos por la Resolución 2/10 del CFP que justifica el beneficio otorgado para pescar fuera de la época de veda

Se puso duro Arturo y les hizo saber que en caso de silencio, renuencia a cumplir, o si la documentación presentada resultare insuficiente, se tendrían por no acreditados y se procedería a revocar el beneficio y sustanciar el sumario para aplicar las sanciones correspondientes.

Obvio que Idoyaga no busca cumplir con la norma.. ejemplos sobran en sentido contrario… Pareció más una apretada como para ver si sorprendía a alguno de los administrados con la guardia baja. Y salió mal… Soledad García, hija de “Carpincho”, como presidente de “VICARP SA”, rechazó la Insólita intimación por improcedente.

No fue la única… Todos los armadores, representantes legales u apoderados coincidieron en la misma reacción y lo mandaron a Arturo a revistar los actos administrativos que ya constaban en la Subsecretaría.

Pero Arturo no es de revistar mucho los papeles como vemos con el “Cometa”. Porque casi un año después, la misma Soledad García, ahora como apoderada de “Cayo Largo SA”, locataria del “María Gloria”; no presentó ni el álbum de las figuritas de Pannini para acreditar el cumplimiento de la normativa. Y Arturo lo acreditó en 48 horas.

¿Dentro del desmantelamiento de la estructura de control en Pesca Nación, sobre todo a partir de la transformación de Idoyaga Molina en el “Rey Arturo”, queda algo parecido a una auditoría que pueda revisar este tipo de actos administrativos que burdamente contradicen las normas vigentes?

¿Hay muchos otros barcos como el “María Gloria” en condiciones de saltar las restricciones e ingresar por la ventana a pescar en una zona de esfuerzo restringido? Porque está a la vista que “Cometas”, como el buque de Carpincho García, sobran por estos tiempos en la Subsecretaría.

Buen domingo