La crisis económica también llegó a los salones de fiestas y a la alta costura en Mar del Plata. Una actividad que durante años movilizó a diseñadores, modistas, costureras, bordadoras, maquilladores, peluqueros, fotógrafos, gastronómicos, ambientadores y
proveedores atraviesa hoy un escenario de fuerte retracción.
“El sector está muy mal y la situación es muy grave. Estamos trabajando
aproximadamente al 20% de nuestra capacidad, y de ese 80% de falta de producción, un 40% tiene que ver con la industria que viene de la exportación, y el 40% responde
lógicamente a esta estanflación que estamos atravesando” , sostuvo Adrián Caballero, reconocido e icónico diseñador de alta costura marplatense.
Caballero, que lleva 26 años en el rubro, aseguró que la diferencia con otras crisis está marcada por la fuerte caída del consumo. “Pasamos crisis, inflaciones, corridas cambiarias, el 2001. Permanentemente nos estamos reinventando. El tema es que hoy está todo frenado. No hablo únicamente de mi industria, hablo de todas: el argentino no tiene dinero ni trabajo. Este Gobierno nos está matando”, afirmó.
La retracción también modificó la forma de celebrar. Los salones que históricamente trabajan con eventos de un mínimo de 100 personas comenzaron a ofrecer formatos más
pequeños, conocidos como eventos boutique, para alrededor de 40 invitados. Aun así, muchos emprendimientos familiares y talleres atraviesan dificultades.
“La realidad es que hay salones que están cerrando, hay talleres que también están cerrando y ni hablar de los comercios que se dedican al rubro textil”, señaló Caballero, quien vinculó la situación con la falta de consumo y el crecimiento de las plataformas de
venta de productos extranjeros.
Una crisis que atraviesa a toda la industria textil
La situación local se inscribe en un escenario de contracción que afecta a toda la cadena textil argentina.
Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción textil cayó 25,6% interanual en mayo de 2026 y acumuló un retroceso del 26,5% en los primeros cinco meses del año. Además, el sector trabajó ese mes con el 42,2% de su
capacidad instalada.
El impacto también llegó al empleo: el sector textil, confección, cuero y calzado registró 15.468 puestos de trabajo formales menos en abril de 2026 que un año atrás. En paralelo, se contabilizaron 330 establecimientos menos.
Para Caballero, la caída de las celebraciones tiene un efecto directo sobre quienes trabajan en torno a ellas. “Cuando hay menos fiestas, hay menos vestidos. Y cuando una familia decide hacer una celebración más chica, también recorta en otros servicios. Para que exista un evento hay alrededor de 120 actores que intervienen, y que ahora no tienen trabajo. El argentino hoy no tiene dinero para festejar y tampoco quedan motivos para hacerlo”, explicó.
La cadena incluye desde diseñadores y costureras hasta fotógrafos, peluqueros, gastronómicos y ambientadores. Por eso, sostiene que el problema excede a la moda y alcanza a numerosos trabajadores independientes y pequeños emprendimientos.
“Mar del Plata tiene una enorme tradición en moda, eventos y celebraciones. Necesitamos que esta industria pueda volver a crecer, porque detrás de cada vestido y detrás de
cada fiesta hay personas que trabajan y familias que viven de esto”, concluyó.
