La quinta Marcha Federal Universitaria se llevaba a cabo sin inconvenientes en las inmediaciones del Congreso cuando un grupo de encapuchados comenzó a arrojar cascotes contra las fuerzas de seguridad, que respondieron arrojando gases lacrimógenos y agua desde los carros hidrantes.

Pasadas las 15.40 comenzaron a verse las primeras corridas sobre la avenida Entre Ríos. Un grupo de personas encapuchadas, con el rostro cubierto, rompían un banco de cemento para arrojar los cascotes del otro lado del vallado que separa la plaza del edificio del Congreso.

Minutos después, efectivos de las fuerzas de seguridad arrojaron gases lacrimógenos para intentar contener la situación.

Le siguieron disturbios en distintas partes de la avenida Rivadavia, donde se alojaban las columnas de manifestantes. La Gendarmería respondía con carros hidrantes para intentar alejar a las personas de la valla que impedía el acceso al Congreso.

Pese a los disturbios y la copiosa lluvia que se largó, los manifestantes permanecían en las inmediaciones del Congreso. Pero a la par, en algunas zonas la policía motorizada intentaba dispersar a quienes aún permanecían en el lugar.

“Los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos”, señaló la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

“Buscan desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada. El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia”, remarcó la funcionaria. (NA y Clarín)