Un grupo de casi 40 trabajadores que realiza tareas de saneamiento y mantenimiento de arroyos llevó adelante una jornada de reflexión para analizar la situación que atraviesa el sector y expresar su preocupación por el cobro de sus haberes y, principalmente, por la continuidad de sus puestos de trabajo.

Los trabajadores desarrollan sus tareas en el arroyo El Cardalito, el arroyo Corrientes y parte del arroyo La Tapera. Además, colaboran con trabajos de mantenimiento y saneamiento en distintos espacios públicos de las comunidades donde desarrollan sus actividades.

El trabajo se encuentra conveniado con la Dirección de Mantenimiento Hidráulico, dependiente del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires. En el marco de la compleja situación financiera que atraviesa la Provincia, distintos programas y convenios se encuentran actualmente en una situación de incertidumbre.

Para los trabajadores, la preocupación no se limita a la posibilidad de perder un ingreso. Cada integrante percibe alrededor de $400.000 mensuales, un dinero que resulta fundamental para la subsistencia de sus familias y que, en muchos casos, constituye un ingreso indispensable para sostener la economía de sus hogares.

Pero, además, remarcan el impacto social y ambiental que tiene el trabajo que realizan. Las tareas de limpieza y mantenimiento permiten mejorar el escurrimiento del agua, mantener despejados los cauces y sus alrededores y contribuir a prevenir anegamientos e inundaciones. Se trata, por lo tanto, de una actividad que tiene una incidencia directa en la calidad de vida y en la prevención de problemas ambientales para las comunidades.

Durante el encuentro, los trabajadores de la cooperativa plantearon la necesidad de obtener una respuesta inmediata por parte del Ministerio de Infraestructura. Señalaron que comprenden la difícil situación que atraviesa la Provincia, pero advirtieron que sus familias no pueden seguir esperando.

“En nuestras casas no pueden esperar más”, es el planteo que atraviesa el reclamo. Los trabajadores solicitan una respuesta urgente y, fundamentalmente, certezas que permitan garantizar la continuidad del convenio y de las tareas que vienen desarrollando.

El pedido es concreto: que se regularice la situación, se asegure el cobro de los haberes y se dé continuidad al trabajo de saneamiento de los arroyos. Para los trabajadores, sostener estas tareas significa no solo preservar una fuente de ingresos para casi 40 familias, sino también mantener un servicio que consideran fundamental para el cuidado del ambiente y la prevención de inundaciones en las comunidades donde trabajan.