Mar del Plata se prepara para recibir un nuevo fin de semana largo. El feriado del lunes 17 de agosto, en conmemoración del Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, vuelve a poner a la ciudad ante una oportunidad para generar movimiento turístico y comercial en plena temporada baja.
Pero esta vez el entusiasmo parece moderado.
Después de un invierno que no logró transformar completamente el movimiento turístico en consumo y con las ventas minoristas acumulando varios meses de caída, el sector comercial enfrenta el nuevo feriado con expectativas mucho más prudentes.
La pregunta ya no parece ser solamente cuántos turistas llegarán a Mar del Plata, sino cuánto estarán dispuestos a gastar.
Un feriado que llega en un momento difícil
Las ventas minoristas marplatenses cayeron 7% interanual en julio, según el relevamiento del Departamento de Estudios Sociales y Económicos de la UCIP. El dato profundizó una tendencia que había comenzado en abril, cuando la baja había sido del 2,6%, continuó en mayo con un retroceso del 5,8% y se profundizó en junio con una baja del 5,7%.
La situación se vuelve todavía más significativa si se tiene en cuenta que los fines de semana largos ya no garantizan por sí mismos una mejora sustancial de las ventas.
En mayo, por ejemplo, UCIP registró que las ventas en los principales centros comerciales a cielo abierto aumentaron apenas 2,1% respecto de un fin de semana habitual. Y aunque algunos comerciantes percibieron una mayor presencia de turistas, una parte importante aseguró que esa llegada de visitantes no se tradujo necesariamente en mayores ventas.
Es decir: puede haber turistas, pero eso no significa necesariamente que haya consumo.
La experiencia reciente genera cautela
El último fin de semana largo dejó una postal que resume buena parte del problema.
Mar del Plata recibió 57.851 visitantes, un 2,3% más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, el balance de los operadores turísticos y comerciales fue mucho menos optimista.
La contradicción es evidente: más visitantes no necesariamente significan una ciudad con mayor actividad económica.
Y esa experiencia pesa ahora sobre las expectativas para el feriado de agosto.
Tres días que deberán rendir mucho
El próximo fin de semana largo será más corto que otros recesos recientes. No hay cuatro días ni vacaciones escolares en juego.
Por eso, el desafío para Mar del Plata será lograr que quienes lleguen permanezcan en la ciudad, consuman en comercios, restaurantes y espacios recreativos y generen un impacto que vaya más allá de una simple visita.
Para los comerciantes, cada fin de semana largo se convirtió en una oportunidad que ya no puede darse por descontada.
La economía de los hogares también cambió.
Con menor poder adquisitivo, los visitantes pueden optar por estadías más cortas, alojamientos más económicos, cocinar en lugar de comer afuera o limitar las compras y actividades recreativas.
Y ahí aparece la paradoja que atraviesa a la ciudad:
Mar del Plata necesita turistas, pero cada vez resulta más difícil convertir turistas en consumidores.
¿Un mini receso sin grandes expectativas?
El feriado del 17 de agosto permitirá medir nuevamente el estado de ánimo del sector turístico y comercial.
¿Habrá una llegada importante de visitantes sobre la hora?
¿Las reservas crecerán durante los próximos días?
¿El clima podrá modificar las decisiones de quienes todavía no definieron su viaje?
¿Y, fundamentalmente, habrá consumo?
Las respuestas permitirán saber si el problema de Mar del Plata es solamente la cantidad de turistas que recibe durante la temporada baja o si existe algo más profundo: una pérdida de capacidad de consumo que afecta incluso a los tradicionales fines de semana largos.
Porque quizás la noticia no sea que Mar del Plata espera pocos turistas.
Quizás sea más preocupante que un nuevo fin de semana largo ya no despierte las mismas expectativas que antes.
