Los Organismos de Derechos Humanos de Mar del Plata-Batán solicitaron la intervención del senador nacional Maximiliano Abad ante el conflicto generado por el intento de instalar un emprendimiento gastronómico y una destilería de gin en un sector del predio históricamente perteneciente a la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM).
A través de una carta fechada el 28 de julio de 2026, las organizaciones expresaron su preocupación por el destino de ese territorio, que durante la última dictadura cívico-militar estuvo vinculado al funcionamiento de centros clandestinos de detención. Al menos tres edificaciones fueron identificadas como tales durante una inspección realizada por la CONADEP en 1984.
La misiva, que hasta el momento no obtuvo respuesta, fue firmada por la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas del Terrorismo de Estado del Centro y Sur de la Provincia de Buenos Aires; la Asociación de Detenidos Desaparecidos del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires; Hijos Resiste y la Asociación ex Presos Políticos.
Los organismos fundamentaron su pedido a partir de recientes declaraciones públicas de Abad vinculadas a la creación del Museo del Deporte Marplatense, en las que el senador sostuvo: “Cuando una ciudad cuida su historia, también construye su futuro”.
“Creemos que esas palabras adquieren una significación particular frente a la situación que atraviesa actualmente el Faro de la Memoria”, señalaron.
En ese sentido, remarcaron que la historia de Mar del Plata está integrada tanto por acontecimientos celebrados como por experiencias dolorosas que, por su gravedad, deben ser preservadas, investigadas y transmitidas a las nuevas generaciones.
“Los lugares vinculados al terrorismo de Estado forman parte de ese patrimonio histórico y de la memoria colectiva de Mar del Plata y del país”, sostuvieron.
Cuestionamientos al emprendimiento
Las organizaciones también coincidieron con Abad en la necesidad de que la preservación del patrimonio sea producto de una construcción amplia y participativa, con intervención de instituciones y de la comunidad.
Precisamente, consideraron que uno de los principales cuestionamientos al proyecto gastronómico radica en la ausencia de un proceso de esas características para definir el destino de un territorio de relevancia histórica, ambiental, educativa y social.
“El sector en cuestión no constituye un espacio vacío ni desprovisto de historia. Formó parte de la estructura de funcionamiento de la ESIM y se encuentra integrado a un territorio atravesado por las memorias del terrorismo de Estado”, indicaron.
A esto sumaron su ubicación dentro de la Reserva Turística y Forestal Paseo Costanero Sur, un corredor al que calificaron de “excepcional valor ambiental, geológico y paisajístico”.
Por ese motivo, plantearon que la discusión no debería limitarse a determinar la viabilidad de un emprendimiento comercial.
“Lo que está en debate es qué destino queremos darle a este territorio y qué ciudad deseamos construir para las próximas generaciones”, afirmaron.
Una propuesta alternativa desde la Universidad
Los organismos recordaron además que existe desde hace años una alternativa concreta para el predio.
Según señalaron, en junio de 2022 la Universidad Nacional de Mar del Plata solicitó formalmente al Municipio la cesión del sector para proyectar, junto con la entonces Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, un polo educativo, recreativo, histórico y cultural.
A esa iniciativa sumaron la posibilidad de generar un espacio público para la costa sur destinado a las infancias, las juventudes y las familias.
Para las organizaciones, estas propuestas representan una oportunidad para recuperar el predio para toda la comunidad y convertirlo en un espacio vinculado con la memoria, la educación, el ambiente, la ciencia y la cultura.
“Mar del Plata tiene ante sí una decisión que excede ampliamente la autorización o no de un emprendimiento gastronómico. Se trata de definir qué modelo de territorio queremos construir en uno de los sectores de mayor densidad histórica, ambiental y paisajística de nuestra costa”, expresaron.
Finalmente, señalaron que existe la posibilidad de construir, mediante la participación de instituciones públicas y de la sociedad civil, un espacio destinado a “la memoria, la educación, el ambiente, la ciencia, la cultura y las nuevas generaciones”.
“No discutimos si ese territorio debe desarrollarse. Discutimos para quiénes, de qué manera y con qué finalidad debe hacerlo”, concluyeron.
