Javier Milei encabezó este lunes el acto por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín y aprovechó la escena para cuestionar al kirchnerismo. También habló de “defender la libertad” y señaló a “enemigos externos e internos”.

Rodeado de su Gabinete y del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el Presidente realizó un ofrenda florear y leyó un discurso en el Monumento al Libertador de la Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro.

“Hay algunos que quieren que vuelva el pasado en el que vivíamos”, dijo Milei en su discurso que duró unos diez minutos.

“Si bien la mayoría se empobreció con el modelo anterior, una mínima minoría se benefició enormemente”, agregó.

Milei también conectó el legado de San Martín con su gestión libertaria.

“La gesta sanmartiniana es una fuente de inspiración para todo mi gobierno”, dijo el mandatario, y agregó: “Los enemigos de la libertad existen y no descansan”, señaló el mandatario.

“Hoy tenemos que tener la libertad entre ceja y ceja”, señaló el Presidente, y apuntó a a que “hoy la libertad se enfrenta a un nuevo conjunto de enemigos, tanto externos como internos”.

En ese sentido defendió el rearme de las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas.

“Defender la libertad argentina es oponerse a los criminales”, afirmó.

“Los enemigos de la libertad existen y no descansan; nunca faltan quienes quieran romper el delicado tejido de la libertad, la libertad de la patria es un producto de un esfuerzo constante”, aseguró.

Sobre la figura de San Martín, Milei dijo que “no tenía un afán de poder vacío, sino que tenía una visión inalterable de libertad y justicia”. Y buscó poner el foco en un costado que llamó “no tan raso”.

“San Martín murió ignorado por el país al que le dio todo. No tuvo un gobierno que lo homenajeara en vida, sino que tan solo tuvo el silencio. Recién décadas después, la Argentina aprendió a hacerle justicia a su nombre. Eso debería interpelarnos hoy”, resaltó.

Entonces ahí conectó el legado del prócer con las banderas de la gestión actual.

“El precio de la libertad es la eterna vigilancia, y haberla desoído nos ha costado demasiado caro por demasiado tiempo, porque la libertad no es el estado natural de las sociedades; la libertad es un derecho, pero debe ser conquistada y defendida de quienes se oponen a él”, dijo.