Guillermo Montenegro dio este lunes un nuevo paso formal para concretar su regreso a la Intendencia de General Pueyrredon. El dirigente del PRO presentó ante el Senado bonaerense el pedido de licencia extraordinaria para dejar temporalmente su banca y volver a ejercer el cargo de intendente que había dejado en diciembre de 2025 para asumir como legislador provincial.

La solicitud será tratada por la Cámara alta en la sesión prevista para este martes 6 de octubre.

En la nota presentada ante el Senado, Montenegro fundamentó el pedido en su intención de “reasumir el ejercicio del cargo de Intendente Municipal del Partido de General Pueyrredon”. De esta manera, la decisión política anunciada el viernes comenzó a traducirse en los pasos institucionales necesarios para concretar su regreso, después de casi diez meses de permanencia en la Legislatura bonaerense.

Sin embargo, Montenegro no esperó la resolución del Senado para volver a ocupar el centro de la escena política marplatense. Este lunes participó del acto oficial por los 100 años de la Base Naval Mar del Plata, realizado en la Plaza de Armas Submarino ARA Santa Fe, junto a autoridades civiles y militares, integrantes de la Armada e invitados especiales. Fue su primera actividad pública en la ciudad después de confirmar su retorno al Ejecutivo municipal.

La presencia de Montenegro en la ceremonia tuvo además un fuerte componente simbólico: el acto coincidió con el día en que formalizó su salida temporal del Senado y se produjo en uno de los principales escenarios institucionales de Mar del Plata. Durante el fin de semana, la Base Naval había abierto sus puertas a vecinos y turistas como parte de las celebraciones por su centenario, con recorridas por el predio y exhibición de unidades de la Armada.

El regreso después de diez meses
Montenegro había solicitado licencia como intendente a fines de 2025 para asumir como senador bonaerense, luego de encabezar la lista de La Libertad Avanza en la Quinta Sección Electoral. En su lugar quedó Agustín Neme, quien condujo el Ejecutivo municipal durante estos casi diez meses.

La decisión de regresar se conoció el viernes y se produce en un contexto político particular para Mar del Plata, atravesado por reclamos vinculados con la inseguridad, dificultades económicas de la administración municipal y la proximidad de la temporada de verano. La inseguridad aparece, además, como uno de los factores señalados por fuentes cercanas a Montenegro para explicar la decisión de retomar personalmente la conducción de la ciudad.

El regreso también modificará nuevamente el esquema político del Municipio. Una vez concretada la reasunción, Neme deberá dejar el Ejecutivo y regresar a su banca en el Concejo Deliberante. Montenegro, en tanto, retomará el segundo mandato para el que había sido elegido en 2023, con poco más de un año por delante hasta su finalización.

La particularidad de este lunes es que Montenegro ya tuvo una actividad institucional como intendente mientras el trámite de su licencia en el Senado todavía debe ser aprobado. La situación quedará formalmente resuelta con el tratamiento del pedido en la Cámara alta y los pasos posteriores vinculados con su regreso al Ejecutivo municipal.
Su vuelta se producirá, además, sobre una gestión diferente a la que dejó diez meses atrás. La administración municipal atraviesa reclamos por seguridad, una situación financiera compleja y la necesidad de preparar una nueva temporada de verano. La llegada de Montenegro abre así una nueva etapa en el gobierno local, pero también vuelve a poner bajo su responsabilidad directa los principales problemas que marcaron la agenda de Mar del Plata durante los últimos meses.
La primera postal de esa nueva etapa fue justamente la Base Naval: Montenegro volvió a mostrarse públicamente en Mar del Plata en una fecha de fuerte contenido institucional para la ciudad, mientras en La Plata comenzaba a formalizarse el mecanismo que permitirá su regreso definitivo al Palacio Municipal.
La nota puede hacerse más fuerte y editorial, en la línea habitual de PuntoNoticias, poniendo el acento en la contradicción entre que todavía espera la aprobación del Senado y ya actúa públicamente como intendente, además del impacto político del desplazamiento de Neme.