Un grupo de investigación del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP) integrado por las investigadoras Verónica Taglioretti, María Alejandra Rossin y los investigadores Manuel Marcial Irigoitia y Juan Tomas Timi, publicó en un artículo científico en el que se describe una nueva especie de pez de agua dulce. Se trata de Cnesterodon pampeanus, que habita ambientes acuáticos de la región pampeana y que durante mucho tiempo fue confundida con Cnesterodon decemmaculatus.
A partir del estudio detallado de sus características morfológicas y otros aspectos que permiten diferenciarla de especies cercanas, los investigadores pudieron reconocerla como una especie distinta y establecer formalmente su identidad y su nombre científico.
La serendipia es un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera casual o accidental, a menudo mientras se busca o estudia algo distinto. Y luego una actitud de sagacidad por parte del investigador para comprender la importancia de ese hecho o evento casual.

En este sentido, Taglioretti resalta el concepto de serendipia en el reconocimiento de esta nueva especie de pez. Ya que este hallazgo surgió de una investigación que tenía otro objetivo: el equipo de trabajo se encontraba analizando el impacto de disruptores endocrinos presentes en el ambiente sobre los peces y sus comunidades de parásitos.
“Para ello, realizamos una observación minuciosa de más de 300 ejemplares identificados inicialmente como C. decemmaulatus de la región, enfocándonos principalmente en la observación de la morfología del gonopodio ya que las malformaciones en esta aleta pueden ser indicadoras de contaminación con estos compuestos. Sin embargo, el análisis detallado del gonopodio reveló que las diferencias observadas no eran anomalías, sino características propias de una especie distinta”, explica Taglioretti.
Ante el descubrimiento surge una pregunta válida ¿Es común que ocurra esto con la fauna pampeana? “Si, es mucho más común de lo que imaginamos. Gran parte de las especies de la región fueron descritas hace más de un siglo basándose en pocos ejemplares y de lugares muy específicos y, desde entonces, no se han vuelto a revisar su estatus taxonómico. Esto genera un desfasaje entre la diversidad que figura en los libros y publicaciones científicas, y la diversidad real que habita hoy nuestros ecosistemas”, señala la investigadora. Situaciones como esta resalta el valor de quienes trabajan en taxonomía, que son verdaderos «detectives de la naturaleza» cuya misión es descubrir especies nuevas, y también reexaminar las ya conocidas para revelar la verdadera riqueza biológica que se esconde a simple vista. Taglioretti resalta: “Este aporte pone en relieve la necesidad de profundizar estudios sobre diversidad, aun en biomas asumidos como muy conocidos, reforzando la importancia de las ciencias básicas”.
Taglioretti cuenta que el hallazgo de esta nueva especie de pez implicó nuevos desafíos dado que el grupo se dedica principalmente al estudio parasitológico y no a la ictiología. “Estamos acostumbrados a describir nuevas especies de parásitos, hasta el momento nunca habíamos hallado una nueva especie de pez, hecho que no es tan común en la ciencia y menos cuando se trata de un pez ampliamente utilizado por diferentes grupos de investigación en el país. Este hallazgo nos permite plantear nuevas hipótesis de trabajo en nuestros estudios de ecología parasitaria, centrados en avanzar en el uso de las comunidades parasitarias de peces como indicadoras de la calidad ambiental en ambientes dulceacuícolas de la región Pampeana”, concluye la investigadora.
