El Instituto Ayelén de Mar del Plata puso en marcha, este lunes, la decisión de convertir al establecimiento en un espacio libre de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar, una iniciativa que busca favorecer la concentración, reducir la ansiedad vinculada al uso permanente de dispositivos y recuperar los espacios de encuentro y socialización entre los alumnos.

Desde la institución destacaron la buena recepción de la medida por parte de los estudiantes, que se adaptaron a la nueva dinámica y entregan sus dispositivos al ingresar al colegio.

Así funciona el nuevo sistema

Cada alumno que concurre con un celular debe entregarlo en Preceptoría antes del comienzo de las clases. Los teléfonos son colocados en cajas especialmente destinadas para su resguardo, donde permanecen bajo llave durante toda la jornada, incluidos los recreos.

Al finalizar el horario escolar, los estudiantes retiran nuevamente sus dispositivos antes de regresar a sus hogares.

La propuesta busca modificar especialmente la dinámica de los recreos, en los que el colegio pretende que los alumnos vuelvan a utilizar ese tiempo para conversar, compartir y relacionarse cara a cara, sin la intermediación permanente de las pantallas.

También vuelven los materiales impresos

La iniciativa no se limita al teléfono celular. En las clases presenciales, el Instituto Ayelén decidió priorizar nuevamente el material analógico y el trabajo con textos impresos.

La plataforma IWALP continuará utilizándose en los hogares para tareas, notas y bibliografía, pero durante las clases no estará permitido consultar contenidos desde celulares u otras pantallas. Por ese motivo, los alumnos deben concurrir con los materiales bibliográficos o cuadernillos previamente impresos.

«Un cambio en la dinámica cotidiana»

La institución plantea que el objetivo no es demonizar la tecnología, sino establecer momentos y espacios específicos para su utilización.

Entre los principales beneficios que se buscan alcanzar aparecen la optimización de la concentración y el rendimiento académico, la recuperación de la socialización durante los recreos y una reducción de los niveles de ansiedad asociados a la conexión permanente.

La medida se encuadra, según explicó el colegio, en la Resolución N° 1593/02 de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, y forma parte de las normas de convivencia institucional.

Por ahora, la experiencia inicial en el Instituto Ayelén deja una primera conclusión: la adaptación de los estudiantes fue más sencilla de lo esperado y la propuesta encontró una respuesta favorable, abriendo también un debate sobre el lugar que deben ocupar los celulares en las escuelas y sobre la necesidad de recuperar espacios libres de pantallas en la vida cotidiana de los adolescentes.