Por Lic. Aleida Correa – Licenciada y Máster Internacional en Tecnología de los Alimentos – UNAKITA Consultora

Cada alimento cuenta una historia. En sus ingredientes, sus formas de elaboración y las costumbres que lo rodean conviven conocimientos transmitidos entre generaciones,
influencias culturales y transformaciones sociales. Por eso, hablar de nuestra historia y de
nuestra identidad es también hablar de alimentación.

La conmemoración del 12 de octubre (que este año recupera oficialmente en el calendario la denominación histórica de Día de la Raza) invita a reflexionar sobre nuestra conformación como sociedad. Más allá de los debates sobre las nomenclaturas, el verdadero valor de la fecha reside en reconocer las múltiples culturas que moldearon y
moldean nuestra matriz cotidiana.

Saberes compartidos: la cocina como tejido social

La alimentación ofrece un testimonio irrefutable de esta integración. Los pueblos originarios aportaron saberes fundamentales sobre manejo de cultivos, semillas, estacionalidad y
conservación. Luego, las corrientes migratorias sumaron ingredientes y técnicas que transformaron los hábitos de consumo y dieron origen a nuevas tradiciones.

En la región, esta construcción de identidad también se expresa en productos emblemáticos como los alfajores, que adquieren características propias según la historia, los saberes y las tradiciones de cada localidad. Sus sabores, texturas y procesos de elaboración reflejan el vínculo entre la producción y la comunidad. Su evolución demuestra que una tradición
puede conservar su esencia y, al mismo tiempo, renovarse.

Innovación y patrimonio gastronómico

En el trabajo cotidiano junto a los elaboradores, se evidencia cómo la combinación dematerias primas (chocolates, dulce de leche, frutos secos, frutas, etc) amplía los horizontesde la creatividad. La innovación tecnológica no desplaza a la tradición: la enriquece y laconsolida.

Este proceso abarca una dimensión productiva clave. Un producto que representa a unaregión fortalece su patrimonio gastronómico y genera diferenciación de mercado para lasempresas locales. Sin embargo, la creatividad sola no alcanza: para que sea sostenibledebe sustentarse en criterios técnicos rigurosos que garanticen la inocuidad, la calidad y elcumplimiento normativo.

Una identidad que se transforma

Desde la Ciencia y Tecnología de los Alimentos, comprender esa relación significareconocer que detrás de cada producto hay mucho más que una formulación: hay personas, conocimientos, decisiones e historia compartida.

Este 12 de octubre, mirar nuestros alimentos es una invitación a preguntarnos de dóndevienen los sabores que nos identifican, qué tradiciones representan y cómo podemospreservarlas sin dejar de innovar. La identidad alimentaria es un activo dinámico: seconstruye, se transforma y se transmite.

Sobre Aleida Correa

Licenciada y Máster Internacional en Tecnología de los Alimentos (UNMDP / FAUBA -Università degli Studi di Parma). Su trayectoria en el campo de la Tecnología de los Alimentos se inició hace 26 años y se ha desarrollado de manera sostenida a través delejercicio profesional, la formación y la especialización continua.

Hace más de una década creó UNAKITA Consultora, desde donde desarrolla su actividadprofesional especializada en regulación, calidad e inocuidad alimentaria, brindando asesoramiento técnico y capacitación al sector.

Es miembro de la Red Federal de Educadores en Inocuidad y Calidad Nutricional de los Alimentos de ANMAT y Perito Federalde la Justicia en el área de alimentos.