A horas del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), que se conmemora todos los 29 de octubre, el ministerio de Salud bonaerense advirtió que esta enfermedad se diagnostica cada vez con más frecuencia en personas jóvenes. Las condiciones de vida actual, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes no controladas constituyen los principales motivos que desencadenan estos eventos. 

El médico y coordinador de la Red Provincial de ACV, Leandro Tumino y la Directora de Gestión Hospitalaria, Maria Mercedes Biasotti, destacaron que en el sector público de la salud, la capacitación de los profesionales sumada a la compra de tomógrafos, resonadores y angiógrafos permitió crear en los últimos años Unidades de ACV de alta complejidad en los hospitales San Martín de La Plata, Alende de Mar del Plata y Balestrini de La Matanza. Además, se conformaron 44 equipos con profesionales especializados en accidentes cerebrovasculares en todo el territorio bonaerense.

El sedentarismo, el tabaco, los consumos excesivos de alcohol, drogas y alimentos ultraprocesados sumado al estrés crónico, los problemas económicos para llegar a fin de mes y la incertidumbre laboral son algunos de los factores que, según los especialistas, inciden en el aumento de los ACV en personas jóvenes. 

Desde la cartera sanitaria señalaron que los accidentes cerebrovasculares, también llamados stroke o ictus, son una enfermedad muy frecuente, primera causa de discapacidad y una de las principales causas de muerte. 

“Ocurren cuando una parte del cerebro no recibe la sangre necesaria para suministrar oxígeno y glucosa a las neuronas, estos nutrientes son la única fuente de energía”, precisó Tumino. Y diferenció entre los ACV isquémicos, que suceden cuando una arteria se tapa -generalmente debido a un coágulo-, y el ACV hemorrágico, que ocurre cuando una arteria se rompe.

Cualquiera sea el caso es clave identificar sus señales y concurrir al hospital lo antes posible: “El tiempo es fundamental ya que sólo contamos con 4 horas y media desde el inicio de los síntomas para administrar el tratamiento específico que permite destapar la arteria o controlar el sangrado y lograr un buen pronóstico”, explicó Tumino.

Pablo Santana (49) lo vivió hace un año y se dio cuenta de inmediato. “Estoy teniendo un ACV”, le dijo a un compañero de trabajo con el que estaba conversando. Confundido por su serenidad, el colega le preguntó “¿Me estás cargando?”

“Se me adormeció el lado izquierdo del cuerpo de repente, ahí mismo me di cuenta porque estaba perfectamente lúcido, entonces le pedí a mi compañero apoyarme en él porque no podía salir caminando”, recuerda ahora Santana. Lleva puesta una remera en la que estampó la foto de la médica Mariana Montes, quien lo atendió en el hospital provincial San Martín de La Plata: “Es que ella me salvó”, dice sonriente.

Para que nadie lo olvide, Tumino, el coordinador de la Red Bonaerense de ACV enumeró las señales que permiten identificar un accidente cerebrovascular con cada una de las letras de apellido Messi:

M de Movimiento: si sospechamos que alguien tiene un ACV, pedirle que mueva o levante los brazos. Si alguno cae o no lo puede levantar se está ante una señal de ACV.

E de Expresión: pedirle que sonría y observar que la expresión facial sea simétrica. Si uno de los lados no responde es una señal.

S de Saber hablar: pedirle que repita la frase “El sol brilla hoy”. Si no puede hacerlo es una señal de ACV.

S de Sensibilidad o estabilidad: si la persona tiene la mitad del cuerpo dormido, pierde el equilibrio o presenta dolor de cabeza muy fuerte, también puede ser una señal de ACV.

I de Imprescindible llamar a emergencias: si se detecta una o más de una de estas señales es imprescindible llamar o concurrir al sistema de salud cuanto antes.

La gran mayoría de las personas con ACV se va a beneficiar con una consulta lo antes posible. Una vez que se llega al hospital es necesario hacer el diagnóstico de certeza con una tomografía.

El 80 por ciento de los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir y esto se logra con el control de los factores de riesgo: tratamiento de la hipertensión arterial, diabetes o colesterol alto, actividad física regular, dieta saludable rica en frutas y verduras, disminución de la ingesta de sal y productos ultraprocesados y abandonando el hábito tabáquico.

Para evitar un stroke, agregó Tumino, “se requieren controles médicos periódicos que permitan diagnosticar y tratar estas enfermedades que suelen ser silenciosas por largo tiempo”.

El ACV que le diagnosticaron a Pablo era isquémico y le obstruía la arteria carótida: “Me ingresaron al quirófano y el médico me explicó que me iban a hacer un agujerito en la ingle con anestesia local para colocarme un stent que me libere la arteria. La intervención duró unas cuatro horas y estuve todo el tiempo despierto hablando con el neurocirujano”. Luego pasó un día en terapia intensiva y otro en intermedia. Y enseguida comenzó la rehabilitación con kinesiología. 

“Recién salido de la internación, que duró casi un mes, no movía la rodilla, el tobillo ni los dedos del lado izquierdo. Esa es la parte más fea porque intentás y no te sale, no tenés control”, contó Pablo.

Perseverante y disciplinado, Santana no se pierde una día de rehabilitación: “Siempre que voy a hacer los ejercicios me digo a no bajar los brazos y a mover la pierna”. Y después de cada sesión se siente, cada vez, un poco mejor.  

Acceso en la PBA

Las Unidades de ACV son espacios físicos dentro de los hospitales con personal altamente especializado para el diagnóstico y tratamiento no sólo de las causas más frecuentes de ACV sino también de las más complejas e infrecuentes. Actualmente se encuentran en los hospitales Gral. San Martín de La Plata, Dr. O Alende de Mar del Plata y Alberto Balestrini de La Matanza.