Casi 200 mil hogares de Mar del Plata podrían perder la bonificación automática que recibían en sus facturas de gas a partir de su inclusión en el régimen de Zona Fría. Así lo advierte el tercer informe sobre la situación socioeconómica local elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), correspondiente a octubre de 2026, que analiza el impacto de las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional.
De acuerdo con los datos del Censo 2022 del INDEC, General Pueyrredon cuenta con aproximadamente 260 mil hogares, de los cuales el 76% tiene acceso a la red de gas natural para calefaccionarse y cocinar. Esto significa que cerca de 200 mil viviendas quedarían alcanzadas por la eliminación de la bonificación general que hasta ahora se aplicaba de manera automática.
El cambio se produce luego de la sanción de la Ley 27.828, promulgada mediante el Decreto 1161/2026 y reglamentada el pasado 27 de octubre a través de la Resolución 300/2026 de la Secretaría de Energía. La nueva normativa modifica sustancialmente el esquema de Zona Fría y restringe la cobertura automática a la Patagonia, el departamento de Malargüe y la región de la Puna.
Hasta ahora, Mar del Plata estaba incluida en el régimen ampliado por la Ley 27.637, sancionada en 2021. Ese beneficio contemplaba una reducción general del 30% sobre el cuadro tarifario pleno, que podía alcanzar el 50% para determinados sectores. La bonificación se aplicaba sobre la factura de gas sin establecer un límite máximo de metros cúbicos subsidiados.
Con la nueva reglamentación, los usuarios de General Pueyrredon dejarán de recibir ese descuento automático. La posibilidad de acceder a una bonificación adicional quedará supeditada a la inscripción en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) y al cumplimiento de determinados requisitos socioeconómicos.
Un descuento menor y con más restricciones
Uno de los principales cambios señalados por el Isepci es que la nueva bonificación será del 20%, diez puntos porcentuales menos que el descuento general anterior. Además, ya no se aplicará sobre el total de la factura, sino exclusivamente sobre el costo del gas en boca de pozo.
Esto significa que quedarán afuera de la cobertura los componentes correspondientes al transporte, la distribución y los impuestos. A su vez, el beneficio estará limitado a los denominados consumos base, es decir, una cantidad máxima de metros cúbicos subsidiados que variará según la categoría del usuario, la zona y la época del año.
Por lo tanto, incluso los hogares que logren acceder al nuevo beneficio recibirán una cobertura considerablemente menor. El descuento efectivo sobre el importe final de la factura será inferior al 20% nominal, debido a que se aplicará sobre una parte del costo y no sobre todos los componentes del servicio.
Quiénes podrán acceder al beneficio
La reglamentación establece que los hogares deberán cumplir con cuatro condiciones para obtener la bonificación adicional. Entre ellas, estar inscriptos en el ReSEF, encontrarse en alguna de las subzonas bioambientales contempladas por la normativa y no pertenecer a las regiones que conservan el descuento automático.
Además, deberán reunir al menos uno de los criterios socioeconómicos o personales establecidos. Podrán acceder los hogares cuyos ingresos netos conjuntos sean iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales para un Hogar 2, equivalentes a $4.897.000 en octubre de 2026.
También se contempla a las familias con integrantes que posean Certificado de Vivienda Familiar del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP), titulares de una Pensión Vitalicia para Veteranos de la Guerra del Atlántico Sur y determinados hogares con personas que cuenten con Certificado Único de Discapacidad (CUD), sujetos a las condiciones previstas por la normativa.
El informe también cuestiona la inclusión de los hogares registrados en barrios populares como criterio de acceso al subsidio. Según los datos del ReNaBaP correspondientes a General Pueyrredon, apenas el 4,17% de los barrios populares relevados cuenta con conexión formal a la red de gas natural, mientras que el 90,28% utiliza garrafas.
Para el Isepci, esta situación expone una contradicción: se incorpora como criterio de protección a sectores que, en su enorme mayoría, ni siquiera cuentan con la infraestructura necesaria para utilizar el servicio subsidiado.
La incertidumbre sobre cuántas familias podrán conservar parte del descuento
Otro aspecto que genera preocupación es que todavía no se puede determinar cuántos de los casi 200 mil hogares afectados lograrán acceder a la bonificación adicional.
La identificación de los beneficiarios estará a cargo de la Subsecretaría de Eficiencia e Información Energética, que deberá cruzar los registros de subsidios con la ubicación de cada suministro. Posteriormente, el padrón será remitido al ENReGE para su comunicación a las empresas distribuidoras.
El Isepci advierte que, si los cambios se aplicaran en la próxima factura, numerosos hogares podrían quedar inicialmente fuera del beneficio mientras se completa el proceso de identificación.
La nueva normativa también contempla a entidades de bien público, clubes de barrio y de pueblo y otras organizaciones sin fines de lucro, que tendrán una bonificación adicional del 20% sobre la totalidad del volumen de gas consumido, sin la limitación de los consumos base que sí se establece para los usuarios residenciales.
Un nuevo impacto sobre la economía familiar
El informe pone el foco en las particularidades climáticas de Mar del Plata y la región atlántica bonaerense, donde las bajas temperaturas y la demanda de calefacción se extienden durante buena parte del otoño, el invierno y parte de la primavera.
En ese contexto, el gas natural constituye un servicio esencial para miles de familias. La eliminación de la bonificación automática supone un cambio significativo en la política tarifaria: un beneficio que hasta ahora estaba vinculado a las condiciones climáticas de la región pasa a depender de requisitos socioeconómicos y de un trámite de inscripción.
Para el Isepci, la modificación representa un nuevo golpe al bolsillo de los hogares marplatenses, que deberán afrontar facturas más elevadas y destinar una mayor proporción de sus ingresos al consumo energético en un escenario de dificultades económicas.
El resultado será un régimen que alcanza a menos familias, reduce el porcentaje de descuento y limita tanto los componentes de la tarifa como los volúmenes de consumo que reciben cobertura.
