Un llamativo pasacalles apareció en las últimas horas frente al Instituto Albert Einstein de Mar del Plata y volvió a poner en el centro de la escena una situación conflictiva que atraviesa a la comunidad educativa.

El cartel, instalado durante la noche, estaba dirigido a los representantes legales de la institución, y contenía un mensaje desafiante: «Pablo y Ana, cuando se abusa de la autoridad se pierde. Quisieron meter mano y yo metí el brazo. Atte: el intocable».

Según pudo reconstruirse, la situación estaría vinculada a un estudiante de sexto año cuya renovación de matrícula había sido suspendida por cuestiones disciplinarias. Tras la intervención de la Justicia Civil mediante la presentación de un recurso, el alumno logró ser reincorporado al establecimiento, decisión que habría generado tensión entre distintos sectores de la comunidad educativa.

Lejos de responder directamente al contenido del pasacalles, los docentes eligieron abordar el episodio desde una mirada más amplia. A través de un comunicado leído ante los estudiantes, expresaron su preocupación por el clima de convivencia y por la creciente naturalización de conductas violentas dentro y fuera de las escuelas.

«Hoy decidimos frenar y actuar con este pequeño gesto simbólico en el inicio de este día. No podemos ni queremos hacer como si nada estuviera sucediendo en la escuela porque sí, efectivamente, están sucediendo hechos que nos conmueven», señalaron.

En el documento, los educadores trazaron un paralelismo con distintos episodios de violencia escolar registrados en el país durante los últimos meses, mencionando amenazas de masacres, agresiones a docentes, casos de bullying extremo y situaciones que obligaron a suspender clases por cuestiones de seguridad.

Aunque aclararon que esos hechos no ocurrieron en el Einstein, remarcaron que existen señales que no pueden ser ignoradas.

«Sí están sucediendo otros hechos que resultan totalmente inaceptables por su gravedad, por su naturalización y, justamente por esto, por resultar condiciones de posibilidad para que puedan emerger en un futuro situaciones aún peores», advirtieron.

Entre esas conductas mencionaron burlas entre compañeros, menosprecio hacia quienes son diferentes, indiferencia frente al sufrimiento ajeno, mensajes de odio y «cantos insultantes y mensajes intimidatorios en la puerta de la escuela con agresiones y provocaciones explícitas a miembros del cuerpo docente y directivo».

El texto fue interpretado como una respuesta institucional al clima generado por el conflicto y al propio pasacalles, cuya aparición generó repercusiones entre familias, alumnos y exalumnos.

Más allá de las diferencias que puedan existir en torno a las decisiones disciplinarias adoptadas por la escuela o las resoluciones judiciales posteriores, el comunicado de los docentes puso el foco en una preocupación de fondo: el deterioro de los vínculos, la escalada de agresividad y la necesidad de reconstruir espacios de diálogo dentro de la comunidad educativa.

El episodio dejó expuesta una tensión que trasciende un caso particular y que, según plantearon los propios educadores, obliga a reflexionar sobre los límites de la convivencia escolar en tiempos donde la confrontación y los mensajes hostiles parecen ganar cada vez más terreno.



Gonzalo Patrone es un periodista marplatense con más de tres décadas de trayectoria en medios radiales y digitales. Se ha consolidado como una referencia del periodismo especializado en la región, destacándose...