En pleno invierno, el acceso al gas se convirtió en un gasto cada vez más difícil de afrontar para miles de familias de Mar del Plata y Batán. Un informe elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) de Mar del Plata puso el foco en el costo de las garrafas y el impacto que tiene sobre los hogares que no cuentan con conexión a la red de gas natural.

De acuerdo con los datos relevados, en General Pueyrredon unas 46.194 familias no tienen acceso al gas natural, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de los hogares registrados en el distrito. Según el informe, esa población se encuentra mayoritariamente distribuida en los 71 barrios populares reconocidos por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

El relevamiento realizado por el Isepci en comercios de cercanía de esos barrios determinó que actualmente una recarga de una garrafa de 10 kilos cuesta, en promedio, $32.000, aunque el valor oscila entre los $30.000 y $34.000 dependiendo de la zona.

A ese gasto se suma el costo del envase. Una garrafa usada ronda entre $75.000 y $80.000, mientras que una nueva puede costar entre $120.000 y $130.000.

Calefaccionarse puede llevarse el 17% de un salario mínimo

Para una familia tipo de cuatro integrantes que vive en una vivienda sin conexión a la red de gas, el Isepci estima que durante el invierno se necesitan como mínimo dos garrafas mensuales solamente para calefaccionarse.

Con el valor promedio relevado, esto representa un desembolso de $64.000 por mes, únicamente en recargas. El monto equivale al 17% de un Salario Mínimo Vital y Móvil, establecido en $367.800.

Pero si la familia debe comprar además el envase, el gasto inicial asciende a $144.000 en el caso de una garrafa usada y a $189.000 si se adquiere una nueva. Esos valores representan el 39% y el 51% del salario mínimo, respectivamente.

El problema se profundiza porque, en los barrios populares, la garrafa no se utiliza exclusivamente para calefaccionar durante el invierno. También es el principal recurso para cocinar y, en algunos casos, incluso para calentar el agua para bañarse.

Hasta el 69% del salario mínimo en garrafas

Según las estimaciones del informe, una familia que consume tres garrafas y media por mes destina unos $112.000 solamente a las recargas, equivalente al 30% del salario mínimo.

Si además debe comprar el envase, el desembolso llega a $192.000 con una garrafa usada —el 52% del salario mínimo— o a $237.000 con una nueva, equivalente al 64%.

En un escenario de consumo de cuatro garrafas mensuales, el gasto asciende a $128.000 en recargas, es decir, el 35% de un salario mínimo.

Si se suma la compra del envase, el gasto total alcanza los $208.000 en el caso de una garrafa usada, equivalente al 57% del ingreso mínimo, o $253.000 con una garrafa nueva, lo que representa el 69% del Salario Mínimo Vital y Móvil.

“Muy pocas familias logran comprar cuatro garrafas”

El relevamiento también recogió testimonios de vecinos y vecinas que describieron situaciones de extrema vulnerabilidad, entre ellas el uso de la garrafa para calentar el agua destinada al baño.

La referente social Lorena Quiroga cuestionó el impacto que tiene el costo de las garrafas sobre los ingresos familiares y vinculó la situación con la reducción del programa “Volver a trabajar”.

“Con el valor actual de las garrafas y los magros ingresos tras la baja del programa ‘Volver a trabajar’, que en Mar del Plata y Batán dejó a mucha gente sin un ingreso fundamental, muy pocas familias logran comprar cuatro garrafas al mes”, sostuvo.

En ese sentido, agregó que muchas familias terminan optando por reducir el consumo: “Prefieren calefaccionar sus casas como pueden o directamente no hacerlo, lamentablemente”.

Cambios en los subsidios

El informe también advierte sobre las modificaciones implementadas por el Gobierno nacional en materia de asistencia para la compra de garrafas.
Según el Isepci, el Programa Hogar fue reemplazado por el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), sistema que requiere una inscripción previa para poder acceder al beneficio.

Desde el instituto señalaron que en los barrios populares persisten dificultades para conocer los requisitos y realizar la inscripción. Además, remarcaron que el subsidio dejó de abonarse de manera directa y pasó a funcionar mediante un esquema de reintegros.

El monto subsidiado informado es de $9.593 por cada garrafa de 10 kilos, lo que representa alrededor del 30% del valor promedio relevado por el Isepci. El resto del costo queda a cargo de las familias.

La cobertura también varía según la época del año: entre abril y septiembre contempla hasta dos garrafas mensuales, mientras que entre octubre y marzo se limita a una recarga por mes.

La discusión por la Zona Fría

A este escenario se suma la preocupación por el proyecto impulsado a nivel nacional para modificar el régimen de Zona Fría, que contempla a Mar del Plata y otras localidades del país.

Desde el Isepci advierten que una eventual exclusión del beneficio tendría un fuerte impacto sobre los hogares marplatenses y batanenses, especialmente en un contexto de aumento de las tarifas de gas.

El informe plantea así una discusión que excede el costo de una garrafa y pone el foco en el acceso a la energía como un servicio esencial.

En una ciudad donde decenas de miles de familias no tienen acceso a la red de gas natural, calefaccionarse y cocinar puede representar una parte significativa de un ingreso mínimo.

El interrogante que deja planteado el relevamiento es tan concreto como preocupante: ¿el acceso al gas, en un país con importantes recursos y capacidad productiva, se está convirtiendo en un lujo para las familias de menores ingresos?