Por: Roberto Garrone

“A los congeladores le van a dar 90 mil, los costeros de Rawson arreglaron 80 mil y reparten de ahí con la flota artesanal, se van a guardar 15 mil para la Reserva de Administración y lo que queda para los fresqueros”, explican quienes tiene acceso al grupo reducido de gestores de la cuotificación de langostino patagónico.

Esos son, a grandes trazos, los números que se cargan en las columnas de la plantilla del Exxel que maneja Juan Buono, el titular de la Dirección de Administración Pesquera. Los datos más finos implican los mejores años de captura de cada barco, su permiso de pesca, las inversiones realizadas, las sanciones recibidas y la mano de obra generada.

Básicamente lo que contempla la Ley Federal de Pesca al momento de establecer el modelo de cuotas de captura para administrar los principales recursos, y que se replicó con la reciente renovación de cuota de la merluza hubbsi.

Pero estamos frente a una contradicción mayúscula. Supuestamente se cuotifica para cumplir con la ley, pero no se aplica esa misma ley para fijar las asignaciones de captura. Entonces de todo se sospecha, todo se cuestiona y discute.

Hubo administrados que recibieron un calco de lo que ya tenían cuando renovaron el barco, como “Carpincho” García o “Pipo” Ramaci. Y la inversa, como el “Santa Bárbara” de Barillari u otros como el “Andrés Jorge” (ex Kanchope), o el “Melino VI” o “Margot”, ex Giorno, que ya no tenían los 931 activos 15 años después, con sumarios abiertos y sin frigorífico, pero la CICT recibida fue la misma.

Después hay que leer en Pescare que “La renovación de las CITC de merluza común… son quince años de horizonte para una pesquería que sostiene… todo el andamiaje propio y satelital que fomenta la actividad pesquera. El propio CFP señaló que el régimen aporta estabilidad, seguridad jurídica, flexibilidad y dinamismo para administrar pesquerías complejas”.

Lo escribe la misma persona que tuvo que dar parte de enfermo para postergar su declaración testimonial ante el Juzgado Federal que investiga el posible pago de coimas en la reasignación de cuotas. Maravilloso.

La queja de los armadores marplatenses, referentes de la flota fresquera particularmente, es que la planilla del Exxel sale muy seguido de Paseo Colón, se corrige y actualiza fuera de los ámbitos de la Subsecretaria por “actores ajenos a la administración pesquera”, como dejó asentada la representante de Buenos Aires en esta semana en el acta del Consejo Federal.

Se lo volvieron a reiterar a Juan Antonio López Cazorla esta semana cuando quedaron solos tras la reunión con el Secretario de la Producción. A Pablo Agustín Lavigne le pidieron un alivio impositivo con la quita del IVA a la primera venta y celeridad para que lo recuperen los frigoríficos exportadores. Al Subsecretario le insistieron con transparentar los procedimientos.

Cual imagen que cambia según la forma en que se lo ilumine, esa planilla se modifica según quien lo describa. La cuota que recibirían los congeladores parece una sentencia. Lo de Rawson podría ser bastante menos.

Están los que recuerdan que Gustavo González, el presidente de CaFACH en alguna declaración periodística dijo que la flota se arreglaba con 70 mil toneladas. En el 2024 pescaron poquito menos que eso. El problema es que los artesanales sumaron 16 mil.

“No pueden dar más de 215 mil toneladas de CMP porque si no se vuelve a desplomar el precio”, explicaba un industrial con huevos en todas las canastas. ¿Tan sustentable está el recurso como para que la preocupación pase por una mera cuestión económica antes que biológica?.

Particularmente no creo que se eliminen las cuotas sociales de las provincias y la reserva quede en manos de la autoridad de aplicación. Más allá del delirio de las 50 mil toneladas que pidió Santa Cruz, un kiosco abierto a los gobernadores siempre es buen incentivo para contar con su voto favorable.

Y nadie sabe exactamente qué porción le corresponde a los fresqueros marplatenses. Tampoco lo que han pescado en los últimos tiempos como para cotejarlo con la hipotética asignación grupal. Porque la estadística engloba a toda la flota fresquera de altura y sus descargas se subieron a una montaña rusa: 32 mil toneladas en 2023; 47 mil en el 2024 y 39 mil toneladas el año pasado. Y parte de esa captura la aportaron barcos que no operan en Mar del Plata y no cuestionan el futuro reparto.

El futuro del FAP es otro interrogante. El Fondo de Asignación Productiva fue el último invento de la gestión Mazza/Fernández para monetizar el reparto de cuota en el invierno del 2024. Fueron 5 mil toneladas, de las cuales 3800 fueron asignadas a barcos de Mar de Plata y 1200 de Chubut, que, dicen, algunos nunca las pagaron.

Esta semana bajaron al muelle de Madryn “Juampi” Sciuto, director de Control y Fiscalización, y Nicolás Dodero, el Jefe del Distrito Pesca Mar del Plata. Con Esteban Gentile en tareas pasivas, Norma Huenelaf, es la jefa administrativa de Fernando Zambrano, el único inspector de muelle. Madryn es casi un terreno baldío en materia de inspecciones. Casi un calco de la zafra de provincia en Rawson.

El dúo no fue a mejorar los controles ni mucho menos… Llegaron a fijar condiciones; pautar la tarifa con los armadores del fresco, que liberado el aumento a la estiba, comienzan a descargar en Chubut.

Por lo que cuentan quienes caminan el muelle, también quedó liberado el peso de los cajones y que ese espíritu liberador impera para toda la flota. No importa si traen menos de 18 kilos como impone la normativa, 25 o 30 kilos. Todos pagan entre 400 y 500 mil pesos para pasar de largo el control de la descarga. Este modelo de recaudación paralelo ¿perdurará en tiempos del langostino cuotificado?

Buen domingo