Por: Roberto Garrone
A pesar que el Ministerio de Capital Humano ordenó que la Secretaría de Trabajo ponga en un freezer las audiencias que había solicitado la conducción del SOMU para avanzar en sus negociaciones paritarias –en el despacho de Pettovello quieren saber el alcance de la nueva prórroga con la que Justicia laboral patinó de legalidad el mandato de Durdos y compañía-, las partes no están muy lejos de abrochar el acuerdo que permita transitar una zafra de langostino bajo los carriles de la normalidad.
Salvo que haya que entender esta rigurosidad ministerial por hurgar en la legitimidad de Durdos el anticipo de una citación judicial que tomará estado público en las próximas horas, y que deja el sueño del Secretario General del gremio por mantenerse en el cargo, casi herido de muerte.
El centro que el Consejo Federal Pesquero le tiró esta semana a las ganas de cabecear, digo, de salir a pescar que tiene Fernando Alvarez Castellano, al marcar el inicio de la apertura de la temporada al norte para este miércoles 15 de abril, a fuerza de contratos de ajuste, tendrá que sortear un par de defensores dispuestos a rechazar la pelota fuera del área.
Desde SICONARA ya exhortaron a sus afiliados que se abstengan de firmar de manera individual cualquier contrato. A diferencia de Frías que será perdurable hasta que no cambie el convenio, la poda que aceptaron los conductores navales tuvo una vigencia acotada, hasta el final de la zafra 2025.
La patronal deberá volver a sentarse con Mariano Vilar. Las condiciones no son las mismas que el año pasado. Tampoco el mundo con la guerra de oriente medio que disparó el costo del combustible.

Por lo pronto los maquinistas tienen elecciones antes de fin de año y no será tan fácil avanzar con la tijera. Salvo que repartan 10 mil dólares por barco como hicieron con Frías para sostener la obra social y mantener a flote la escuelita de capacitación.
Buscando compensar lo que saben será un recorte menor al pensado originalmente porque el precio del langostino entero mejoró sustancialmente, elevaron de 7500 a 8000 dólares el techo de la tablita.
Creen que el precio del marisco se ubicará en los valores intermedios: entre los 6 mil y 8 mil dólares la tonelada. Claro que la que le mandó el CEO de Conarpesa a sus marineros invitándolos a zarpar mantenía el valor del dólar al 78%. Lo acompañarán otras empresas o lo dejarán solo como el año pasado. Lo que nadie imagina que se repitan son las escenas de violencia en el acceso al muelle. Ya no se ven carteles de “No a la baja”.
La casilla de correos de la empresa colapsó de tantos interesados en salir a pescar en las condiciones propuestas. Un dato que marca la poca legitimización social que puede exhibir la gestión Durdos. La medida cautelar que corre en la justicia sobre la nueva ley de modernización laboral introduce a los contratos de ajuste en una zona gris.
En el porcentaje que se tome del precio del dólar para liquidar la producción está la llave para destrabar el conflicto. En el SOMU aceptan una reducción en el valor de la producción pero piden regresar al 90% que llegaron a tener. Sería una bandera recuperada para exhibir a las bases.
Por ahora arrancaron pidiendo el 100%; como para mostrarse dialoguistas y dispuestos a ceder terreno. Ya van por el 95% y del otro lado ni se inmutan. La pelea será por ver cuánto más pasa del 85%. Los números se irán ajustando a medida que se acerque mayo. Si la justicia no dice otra cosa.
El SOMU acepta que el salario básico se licue con la producción cuando el trabajador está navegando. Rechaza la intención patronal de meter a todos los ítems fijos a la licuadora. Sobre todo, las horas extras contempladas en el Art. 33 del convenio colectivo. En alta mar después de las 8 horas lo demás son extras.
A más de una semana de vaticinar el quiebre de la actividad a partir del incremento del combustible, algunos barcos de la flota costera, los más grandes, salieron a pescar. No porque la promo que entregó el CFP de reducción y suspensión de DUE para el variado y la merluza por 180 días les mueva el amperímetro, sino porque hay cheques que no se levantan con el buque amarrado a muelle. No importa que para funcionar se libran otros cheques. La idea del movimiento parece escaparle al precipicio. Parece…
La incorporación del segundo patrón a bordo de dicha flota que exige Prefectura fue el balde de agua en el vaso. Hasta ahora lo resolvían con el “marinero familiarizado” porque había escasez de tripulantes habilitados.
Pero ahora el Centro de Patrones presiona para subir a los excluidos de la actividad fluvial y desde la Asociación refutan que el gremio no es signatario de convenio y esta semana ante el Subsecretario de Vías Navegables de la Nación pidieron que se excluya al primer oficial de puente de la dotación exigible.
Además del impedimento económico para hacerle frente al nuevo tripulante a bordo, los armadores advierten barreras físicas: no hay lugar donde alojarlo a bordo. Varios de los que podrían hacer espacio deben rediseñar los planos, con el costo y complejidad que eso implica.
Desde el Centro de Patrones aseguraron que las normas que obligan a embarcar a un segundo patrón son de vieja data y la falta de espacio no puede ser un justificativo. “Debieron haberlo solucionado antes”, remarcaron.
Ante la dificultad de modificar la dotación de explotación que establece el REGINAVE, los armadores costeros van por otra variante: Bajar la clasificación de las embarcaciones y transformarse en embarcaciones de Rada/Ría, manteniendo el patrón, maquinista y cuatro marineros. Aseguran que es una facultad de Prefectura y esta semana habrá nuevos intentos por saltar el laberinto por arriba.
Otros eligen el camino de la banquina, de la subdeclaración, que esta semana volvió al primer plano en el muelle Deyacobbi. No solo el “Don Juan Alvarez” capturó marisco al norte de la zona de veda de merluza.
El “Belvedere”, por caso, de los 2500 cajones que completó, trajo casi la mitad de langostino y raya. La manera que encontró “Cesarino”, y mucho más, de escaparle al abismo, al tiro de gracia…. Lástima que los marineros no notaron la diferencia en el pago de la marea. La empresa liquida la captura al mismo precio que pagó durante la pasada zafra de aguas nacionales.
Obvio que poco de ambas especies aparece en el parte de pesca, dominado por la merluza. Dodero sigue recaudando para la corona mientras Idoyaga Molina dibuja muecas de desentendido cuando le piden explicaciones.
Buen domingo
