En tiempos donde las redes sociales parecen haber incorporado nuevos términos al lenguaje cotidiano, hay una pregunta que bien podría trasladarse a la política marplatense: ¿qué aura farmea hoy el gobierno municipal?

Porque mientras en Instagram y otras plataformas se intenta construir una imagen de gestión activa, en la calle la realidad parece contar una historia bastante diferente. La creciente inseguridad, las violentas entraderas y los continuos reclamos vecinales vuelven a poner en evidencia que hay problemas que no se resuelven con una buena foto, un video dinámico o una publicación con miles de reproducciones.

En los últimos días, el gobierno municipal parece haber decidido salir a farmear aura en las redes. Mostrar movimiento. Exponer recorridas. Comunicar decisiones. Construir presencia. Y, particularmente desde que Agustín Neme asumió la conducción del Ejecutivo, se advierte un intento por dejar atrás una gestión de perfil bajo y transmitir que hay un intendente que está haciendo algo.

El desafío es otro: ¿qué aura se puede farmear cuando los vecinos sienten que la inseguridad avanza?

Porque no hay estrategia digital capaz de competir con la experiencia de quien sufrió una entradera. No hay publicación que genere más impacto que el miedo de una familia al escuchar que un delincuente ingresó a la casa de un vecino. Y no hay relato de gestión que pueda ignorar durante demasiado tiempo las movilizaciones y los reclamos de los barrios.

En ese escenario aparece también la incertidumbre política. Los rumores sobre una inminente vuelta de Guillermo Montenegro sobrevuelan al Municipio y obligan a preguntarse cuál es el verdadero margen de acción de Neme y cuánto de esta nueva intensidad de gestión busca también construir una identidad propia.

Hasta ahora, una parte importante de la agenda municipal parece haber encontrado en los trapitos un tema de alto rendimiento comunicacional. Una batalla visible, sencilla de explicar y con potencial para generar adhesiones en redes sociales. Pero una ciudad no se gobierna únicamente eligiendo los temas que mejor funcionan en un posteo.

Mar del Plata tiene problemas mucho más complejos y urgentes. La seguridad es uno de ellos. Y los vecinos ya lo están diciendo con claridad.

Por eso, tal vez la pregunta no sea solamente qué aura intenta farmear el gobierno municipal. La verdadera discusión es qué aura deja una gestión cuando se apagan las cámaras y se cierran las aplicaciones.

¿La del gobierno que estaba activo en las redes? ¿La del intendente que multiplicaba recorridas y anuncios? ¿O la de una administración que, en medio de una creciente preocupación por la inseguridad, logró escuchar, gestionar y dar respuestas concretas?

Porque el aura puede construirse. La percepción puede trabajarse. Y las redes pueden amplificar una imagen.
Pero la realidad, tarde o temprano, también publica su propio contenido. Y no siempre se puede editar.



Gonzalo Patrone es un periodista marplatense con más de tres décadas de trayectoria en medios radiales y digitales. Se ha consolidado como una referencia del periodismo especializado en la región, destacándose...