Por: Roberto Garrone

“Vengan que lo tengo al Gallo sentado acá”. Martes al mediodía y la voz de Nacho Torres del otro lado del celular sonaba más impaciente que de costumbre.

Los destinatarios del mensaje no eran otros que Gustavo González y Raúl Cereseto, referentes de la flota costera de Rawson y de las empresas de estiba que hasta ese momento se negaban a reconocer el reajuste que pedía Alexis Gutiérrez, el “Gallo”, el invitado especial a la mesa del Gobernador.

Aunque tienen negocios en común, cada uno estaba en su mundo y demoraron varios minutos en llegarse hasta la residencia, un lugar que conocen muy bien, aunque no todos los encuentros terminaran en buenos términos.

Ahora el clima era otro, sin gritos, histerias, ni golpes en la mesa, pases de facturas ni fracturas de bloque. González y Cereseto no aceptaban firmar el reajuste del 26,6%, y el Gobernador de Chubut buscaba acercar a las partes luego de haber fracasado el intento en Mar del Plata.

Los empresarios y el “Gallo” no estaban tan lejos. Vía Gonzalo Carpintero, el negociador de la CAFACH, habían aceptado pagar el reajuste pero pretendían extenderlo hasta marzo del año que viene. Pensaban trasladar el 20% y absorber el resto, de modo de pasar una zafra de aguas provinciales sin sobresaltos por demandas salariales.

El problema era que el Secretario General del SUPA, si bien avalaba la propuesta, no estaba dispuesto a rubricarla por escrito. “Confíen en mí”, pedía “Gallo” sin mucho poder de convencimiento.

En Mar del Plata quedó trunco el acuerdo porque justamente Nacho metió la cola. Los había llamado para juntarse y sellar el acuerdo. “Gallo” pensó que lo querían operar con la foto en el directorio del astillero. Se enojó y no se dejó ver por la botadura del “San Severo”.

Antes de llegar a Fontana 50, los empresarios llamaron a Damián Santos y Agustín de la Fuente, de CAPIP, para ponerlos en autos de la novedad. Hasta ahí llegó el cuidado: La foto que trascendió del encuentro mostró, a González como recién salido del gimnasio y Cereseto hasta con la gorra puesta. Al menos no salieron las empanadas que había mandado a pedir Nacho para matizar la reunión.

Torres logró destrabar el conflicto y “Gallo” una yapa redituable…. Al cierre de esta columna estaban dándole forma a una adenda del acta original que el SUPA firmó en abril con las empresas de estiba que habían pagado el reajuste. Nadie sabe si ese agregado incluirá que el aumento reconocido se extiende hasta marzo próximo.

Sí que ahí figurará una bonificación extraordinaria, que pagarán las empresas, por cajón, en concepto de “Capacitación”. El servicio de estiba en Chubut será aún más caro de lo que ya era. Saludamos a Alexis Gutiérrez, flamante egresado de la escuelita de Jorge Frías.

El Secretario General de la Asociación de Capitanes recaudó 10 mil dólares el año pasado por ese concepto por cada uno de los 100 buques tangoneros congeladores a cambio de haberle firmado el acuerdo a la baja.

No trascendió, aún, lo que recibirá Gutiérrez. Ojalá alcance también para atender el flagelo de los consumos problemáticos, especialmente en Comodoro y Rawson.

El mayor costo del aumento no lo pagarán las empresas de estiba ni los frigoríficos que ahora comenzarán a recibir el langostino fresco que se descargue en Madryn, sino los armadores fresqueros a los que le compren la carga. Ya lo pagan… El marisco entero bajó a 1.90 dólares por kilo, dejando el negocio con márgenes extra finos.

Para la CAPIP los valores de la estiba son “distorsivos”. “No coincidimos con estos valores porque nos dejan totalmente fuera de la foto de costos y nos llevan a un camino muy preocupante”, sostuvo Agustín de la Fuente en declaraciones a Revista Puerto.

¿Qué serían entonces las cifras que se dispone a firmar la propia CAPIP con el STIA?

Por estas horas sellaron una pauta salarial que reconoce 12% para equilibrar la paritaria 25/26 con la inflación, y sumas no remunerativas a partir de junio que implican una recomposición del 20% hasta marzo del año que viene.

Acá también hay una yapa… Bono de 500 mil pesos que se pagará en dos cuotas, la primera a fin de año con el aguinaldo. Lo dijo Luis Nuñez, secretario General del sindicato, el jueves en “Desde el Muelle”.

La transferencia de ingresos que hay por estos días entre los trabajadores vinculados al langostino es colosal. Los estibadores y operarios de frigoríficos en Chubut celebran mantener cierto poder adquisitivo mientras los marineros de buques tangoneros suman bronca y frustración ante recibos de sueldo que reflejan una poda del 17% en relación al 2024.

Entre la poda salarial a las tripulaciones y el incremento de la producción de cola a bordo, la rentabilidad en el negocio parece embarcar en la flota tangonera congeladora. El proceso inverso parece afectar a los eslabones del fresco, flota y plantas. En este escenario, la cuotificación que se viene es la frutilla del postre. Concentración de cuota ya te siento.

La comunión de CAPIP y el STIA encierra otra historia subterránea. Desde hace unos años los frigoríficos contratan lo que se conoce como “servicios de estiba en planta” para recibir los cajones que llegan para el reproceso. Esos emprendimientos son controlados por el propio Núñez y “Pepe” Díaz, su segundo en el sindicato.

“Gallo” puso en la mira el negocio de la Pyme de Pepe y Luis. En un principio su propuesta era extender el acuerdo paritario hasta marzo pero quedarse con ese negocio que implica un centenar de puestos de trabajo.

Ese servicio se presta en varias empresas… lo tiene Altamare, Iberconsa y Red Chamber la dejó cuando la había instalado Pesquera Deseado como gesto de buena voluntad en su segunda etapa como permisionaria de los bienes de la ex Alpesca.

En CAPIP no quisieron saber nada con la idea. Era sumar otro ladrillo a la estructura de costos irracionales: el estibador cobra tres veces más que uno de los peones de la alimentación. Como premio consuelo aceptaron el “Bono de Emergencia”.

Por el STIA o por el SUPA, la industria del reproceso de langostino en tierra de Chubut acaba de perder otra porción de rentabilidad. Otro paso hacia la pérdida de producción, de empleo. “Hay productos que ya no los puedo hacer acá, que ya perdí plata la temporada pasada y ahora los mandamos a hacer en Perú o en Guatemala”, confió un industrial patagónico.

“Cuando trascienda lo que va a cobrar (el SUPA) será un escándalo”, exageró un intermediario. Chubut no para de exhibir papelones en materia pesquera y no se inmuta nadie. Queda por ver si el bono capacitador, a tono con el precio de los cajones en el muelle, tendrá más o menos valor, según se descargue anchoa, merluza o langostino.

Buen domingo