Buenos Aires, 28 de mayo de 2026.- En los últimos años, el vapeo dejó de ser una práctica marginal para convertirse en un fenómeno cada vez más extendido entre adolescentes y adultos jóvenes. La expansión de los cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos de administración de nicotina encendió alarmas en organismos internacionales, autoridades sanitarias y sociedades científicas de todo el mundo.

En Argentina, la preocupación también crece. En el marco del Día Mundial sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un documento elaborado por su Comité de Neumonología y el Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos, en el que advierte sobre el aumento del consumo de estos productos y sus consecuencias sobre la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes.

“El vapeo se instaló entre adolescentes con una imagen engañosa de inocuidad. Muchos chicos creen que están inhalando apenas vapor de agua, cuando en realidad se exponen a una mezcla de sustancias químicas potencialmente tóxicas que pueden producir daño respiratorio, neurológico y adicción”, señaló la Dra. Silvia Cabrerizo, médica pediatra y toxicóloga, integrante del Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).  

Los especialistas destacan que el crecimiento del vapeo se da en un contexto particularmente sensible: luego de años de descenso sostenido del tabaquismo convencional en adolescentes, comenzaron a aparecer nuevas formas de consumo de nicotina impulsadas por dispositivos tecnológicos, diseños atractivos y sabores especialmente orientados al público joven. 

Los cigarrillos electrónicos funcionan mediante el calentamiento de un líquido que genera un aerosol inhalable. Ese líquido suele contener nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes y otros compuestos químicos. Aunque popularmente se habla de “vapor”, los expertos remarcan que no se trata de vapor de agua, sino de una combinación de partículas ultrafinas y sustancias potencialmente dañinas que ingresan profundamente en el aparato respiratorio.

“La idea de que vapear es una alternativa segura es incorrecta. Los aerosoles de estos dispositivos contienen partículas finas, metales pesados y compuestos orgánicos volátiles capaces de generar inflamación y daño pulmonar. Además, existe exposición pasiva para quienes conviven con el usuario, incluidos niños pequeños”, explicó el Dr. Maximiliano Salim, médico especialista en neumonología infantil y miembro del Comité de Neumonología de la SAP. 

La Organización Mundial de la Salud viene alertando desde hace años sobre la expansión de estos productos entre adolescentes. El documento difundido por la SAP recuerda que en Estados Unidos, según la National Youth Tobacco Survey, aproximadamente el 10% de los estudiantes secundarios había utilizado cigarrillos electrónicos durante los últimos 30 días en 2023, lo que equivale a más de dos millones de jóvenes consumidores. En el Reino Unido, algunos reportes muestran prevalencias cercanas al 20% entre estudiantes de escuelas secundarias. 

En Argentina, la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes evidenció que el 7,1% de los adolescentes de entre 13 y 15 años consumía cigarrillos electrónicos y que el 14,4% los había probado alguna vez. Sin embargo, investigaciones y relevamientos recientes difundidos durante el segundo semestre de 2025 muestran cifras considerablemente superiores, con prevalencias que ya superarían el 30% en determinados grupos etarios. 

“Los números muestran un fenómeno en expansión y especialmente preocupante porque afecta a edades cada vez más tempranas. Muchos adolescentes comienzan a vapear atraídos por los sabores, la estética de los dispositivos o la percepción de que no generan daño. Pero la nicotina sigue siendo una droga altamente adictiva”, sostuvo la Dra. Guillermina Olavarría, médica psiquiatra infantojuvenil y prosecretaria del Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos de la SAP. 

Uno de los principales motivos de alarma para los especialistas es precisamente la exposición temprana a nicotina. Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa un período crítico de maduración, especialmente en áreas relacionadas con la regulación emocional, la memoria, el control de impulsos y la toma de decisiones.

10 cosas que tenés que saber sobre el vapeo
1.    No es vapor de agua, no es inocuo y provoca daño
2.    Muchos vapeadores contienen nicotina, a veces incluso más que un cigarrillo convencional
3.    La nicotina genera adicción, especialmente en adolescentes.
4.    Puede irritar e inflamar los pulmones.
5.    Los sabores dulces están diseñados para atraer a jóvenes.
6.    Vapear puede facilitar el inicio del tabaquismo
7.    No es un producto libre de sustancias tóxicas.
8.    El cerebro adolescente es más vulnerable a la nicotina.
9.    Hablá con tus hijos para evitar el inicio del vapeo en la adolescencia
10.  Si tenés dudas o consumís vapeadores, consultá a un profesional de salud. Informarse ayuda a prevenir.