En el marco del Tedeum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, el obispo de Mar del Plata, monseñor Néstor Giobando, pronunció una homilía con un fuerte mensaje dirigido a la dirigencia y a toda la sociedad, en la que llamó a recuperar los valores de unidad, libertad e independencia que inspiraron a los congresales de Tucumán en 1816.
Tomando como punto de partida la parábola evangélica de «La moneda perdida», Giobando invitó a los argentinos a buscar aquello que el país parece haber extraviado: la capacidad de construir una nación unida y comprometida con el bien común.
El obispo destacó que la independencia fue concebida desde sus orígenes como un proyecto colectivo de las Provincias Unidas y recordó que el ideal de una «Patria Grande» incluía a todos los pueblos y culturas del continente.
En ese contexto, citó al papa Francisco para afirmar que los conflictos no deben negarse ni profundizar las divisiones, sino transformarse en oportunidades para construir una verdadera amistad social. «La unidad es superior al conflicto», recordó, retomando uno de los principios planteados por el pontífice en Evangelii Gaudium.
Giobando señaló que hoy una de las pocas cosas capaces de unir a los argentinos es la Selección Nacional de fútbol, aunque planteó un interrogante que atravesó toda su reflexión: «¿Y después del Mundial?». A partir de esa pregunta, advirtió sobre la crisis de representatividad que atraviesan las instituciones y exhortó a quienes ejercen responsabilidades públicas y privadas a representar verdaderamente a quienes les fueron confiados.
Asimismo, sostuvo que la libertad debe estar basada en la dignidad humana y advirtió que la independencia también implica resistir a los poderes económicos y criminales que generan nuevas formas de sometimiento, mencionando entre ellos el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el trabajo esclavo.
En el tramo final de la homilía, el obispo vinculó la desaparición del Acta original de la Independencia con la parábola de la moneda perdida, invitando a cada argentino a buscar en su propia conciencia los valores que hacen falta para reconstruir el país.
«No vivamos con modelos prestados; besar la bandera no solamente en un Mundial de fútbol, sino todos los días, con el compromiso de honrar este suelo ‘de diez’. Pongámonos la camiseta», expresó.
Finalmente, Giobando concluyó que «en esta tierra bendecida por Dios se encuentra esa moneda que nos está haciendo falta para constituir de verdad una nación unida, libre e independiente», dejando un mensaje de esperanza y compromiso en un nuevo aniversario de la Independencia argentina.
