En una ciudad atravesada por problemas estructurales y conflictos cotidianos que se profundizan, el perfil bajo del jefe comunal no pasa desapercibido. Más aún cuando inevitablemente surge la comparación con el estilo confrontativo de Guillermo Montenegro, quien durante su gestión sostenía una dinámica frecuente de conferencias de prensa, declaraciones públicas y apariciones ante los medios para comunicar medidas, fijar posiciones o responder sobre temas sensibles de la actualidad local.

Hoy, esa escena prácticamente desapareció.

La falta de aparición pública y mediática de Neme genera no solo distancia entre el gobierno y los vecinos, sino también un vacío comunicacional en momentos donde abundan las preocupaciones. La inseguridad crece y se multiplica en distintos barrios; el deterioro urbano se vuelve cada vez más evidente en zonas periféricas; el comercio atraviesa una crisis marcada por la caída del consumo y los aumentos constantes; mientras industrias históricas y fundamentales para la economía marplatense, como la pesca, el sector textil y el turismo enfrentan uno de sus momentos más delicados.

En paralelo, distintos sectores productivos y económicos comenzaron a reclamar un mayor compromiso político e institucional del Municipio. Desde la industria pesquera advierten sobre la falta de acompañamiento ante una crisis que pone en riesgo puestos de trabajo y la actividad del puerto. El sector textil también expresa preocupación por la caída de las ventas, las dificultades para sostener la producción y la ausencia de medidas locales que ayuden a contener el escenario.

El turismo, uno de los motores históricos de la economía de la ciudad, tampoco escapa a esa lógica. Empresarios y referentes del sector vienen planteando la necesidad de una gestión municipal más activa para afrontar la baja del consumo, la menor llegada de visitantes y la pérdida de competitividad frente a otros destinos. A esto se suma la preocupación por el uso del Fondo de Promoción Turística.

Sin embargo, frente a ese escenario, no hay una presencia pública fuerte del intendente que explique, anuncie, contenga o marque un rumbo, más alla de intervenciones puntuales en redes sociales para destacar el combate contra los «delincuentes del espacio público».

El problema no parece limitarse únicamente a la comunicación institucional. También comienza a instalarse un notorio desconocimiento sobre la figura de Neme entre muchos marplatenses. A diferencia de otros dirigentes que construyen gestión desde la exposición pública y el contacto directo con la ciudadanía, el actual intendente todavía no logra consolidar una identidad política clara ni una conexión visible con los problemas cotidianos de la ciudad.

A esto se suma otro aspecto que alimenta las críticas: la percepción de que la agenda de prioridades del gobierno municipal aparece cada vez más alejada de las preocupaciones reales de los vecinos.

Mientras los barrios reclaman mayor seguridad, calles en condiciones, iluminación, limpieza y respuestas ante la crisis económica, los vecinos sufren por un pésimo servicio de transporte público y observan con preocupación incrementos de tarifas e inminente pérdida de beneficios como la Zona Fría, desde el Ejecutivo parecen ocupar un lugar central otras discusiones y proyectos que difícilmente logran conectar con las urgencias cotidianas de la población.

La polémica licitación del estadio, la disputa política e institucional con la Provincia por el control de Punta Mogotes, el intento de modificar la ordenanza de Nocturnidad o el respaldo constante a desarrollos inmobiliarios, muchas veces avanzando sobre sectores sensibles o generando cuestionamientos vecinales, aparecen para muchos marplatenses como prioridades desconectadas de la realidad diaria de la ciudad.

La sensación que comienza a crecer es que existe una gestión más enfocada en los anuncios, los proyectos de impacto político o los debates de poder, que en atender los problemas concretos que afectan todos los días a quienes viven en Mar del Plata.

En política, el silencio también comunica. Y cuando una ciudad acumula demandas, conflictos y malestar social, la ausencia de explicaciones puede interpretarse como desconexión o falta de liderazgo.

Mar del Plata atraviesa un momento complejo que requiere no solo gestión, sino también presencia. Los vecinos necesitan obras y soluciones, pero también necesitan saber quién conduce la ciudad, qué diagnóstico tiene el gobierno y cuáles son los planes para enfrentar los desafíos actuales.

Porque en tiempos de incertidumbre, la comunicación no es un detalle menor: es parte central de gobernar.



Gonzalo Patrone es un periodista marplatense con más de tres décadas de trayectoria en medios radiales y digitales. Se ha consolidado como una referencia del periodismo especializado en la región, destacándose...