Falta unos días para que la Selección Argentina salga a la cancha, pero en Mar del Plata el Mundial ya empezó a jugarse.

Desde hace varias semanas las calles muestran los signos de una fiebre que se repite cada cuatro años: vidrieras teñidas de celeste y blanco, camisetas argentinas colgadas en los comercios, banderas en balcones y una expectativa creciente que atraviesa edades, barrios y clases sociales.

Uno de los fenómenos que mejor refleja esa pasión es el regreso del álbum de figuritas. Como ocurrió en ediciones anteriores, la búsqueda de las estampas se convirtió en una verdadera obsesión para miles de personas. Los kioscos registran una fuerte demanda y los encuentros para intercambiar figuritas reúnen a familias enteras, chicos y adultos que comparten la misma misión: completar el álbum antes de que ruede la pelota.

La escena se repite en plazas, centros comerciales y espacios públicos de la ciudad. Allí, los más chicos conocen historias de otros mundiales mientras los más grandes reviven recuerdos de Italia 90, Estados Unidos 94, Alemania 2006 o la inolvidable consagración en Qatar 2022. Porque el Mundial tiene esa capacidad única de conectar generaciones a través de una misma pasión.

El clima mundialista también comenzó a sentirse en el sector comercial. Muchos locales ya incorporaron decoración alusiva a la Selección Argentina y preparan promociones especiales para acompañar el evento deportivo más importante del planeta. Para numerosos comerciantes, además del componente emocional, el Mundial representa una oportunidad para impulsar las ventas y generar movimiento en un contexto económico complejo.

A esta creciente expectativa se suma una noticia que entusiasma a los fanáticos: Mar del Plata volverá a contar con un Fan Fest para seguir los partidos de la Selección. Tras el éxito alcanzado durante Qatar 2022, cuando miles de personas colmaron los espacios públicos para alentar al equipo de Lionel Messi, ya avanzan los preparativos para una nueva edición adaptada a las condiciones del invierno argentino.

La experiencia busca reeditar aquellas jornadas en las que familias, grupos de amigos y turistas compartieron cada partido como si estuvieran dentro del estadio. En una ciudad que vibró con cada gol y celebró masivamente la obtención de la tercera estrella, la posibilidad de volver a reunirse para acompañar a la Selección genera una expectativa especial.

Más allá de los resultados, los mundiales representan mucho más que un torneo de fútbol. Son momentos que alteran la rutina, multiplican las conversaciones cotidianas y generan un sentimiento colectivo difícil de encontrar en otros acontecimientos.

Durante algunas semanas, las diferencias quedan en segundo plano y millones de argentinos comparten una misma ilusión.

Por eso no sorprende que, incluso antes del debut de la Selección, Mar del Plata ya respire Mundial.



Gonzalo Patrone es un periodista marplatense con más de tres décadas de trayectoria en medios radiales y digitales. Se ha consolidado como una referencia del periodismo especializado en la región, destacándose...