Buenos Aires, 27 agosto (NA) – Según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), actualmente, el plano laboral para los jóvenes está atravesado por la inestabilidad, así como por las diferencias en los niveles económicos de los hogares de bajos recursos sociales y económicos.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, tan solo el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años trabaja de manera formal y, la gran mayoría lo hace de manera precaria, está desempleada e inactiva.
Los datos surgen de un informe realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA.
Además, expone que el 30,2% tiene empleo de forma regular, pero de ese porcentaje el 16% lo hace bajo condiciones precarias. También indica que el 22,5% trabaja de changas, labores eventuales e irregulares en el tiempo o bien cursan un reciente desempleo. Asimismo, un 10,7% no trabaja desde hace más de seis meses.
Los datos marcan entonces que la inactividad de los jóvenes llega al 36,6%.
La brecha se amplía según la escala social
En tal sentido, mientras la posición social baja, la desfavorabilidad se acrecienta. En sintonía con esto, el empleo regular llega al 38,9% (estrato alto) y al 19,7% (estrato bajo). Por otro lado, el desempleo reciente o el trabajo irregular escala del 11,6% al 30,6% y aumenta el desempleo de larga plazo del 5,2% al 14,9%.
Relación de la educación y el trabajo de los jóvenes
En este contexto, la combinación de la educación y la vida laboral de los jóvenes también es determinada por las diferencias sociales.
Al respecto, el informe dice que el 26,6% le brinda exclusividad al estudio, pero el 39,7% solamente trabaja. De este último número, los datos muestran que el 22,9% trabaja en puestos regulares, pero un 16,8% en irregulares y tan solo el 13% logra combinar estudio y trabajo.
El 20% de los jóvenes están entre los “NiNi”
Otro de los datos que resalta el informe del Observatorio de la UCA es que hay un 20,7% que no desarrolla ninguna de las dos actividades. Es decir que no estudia, pero tampoco trabaja y se los denomina los “NiNi”.
La realidad también deja ver con este dato que la diferencia social también está presente aquí, ya que alcanza al 34,2% en el nivel socioeconómico muy bajo, ante el 8,3% en el medio alto.
Lo propio da cuenta también de que poder dedicarse de forma exclusiva al estudio también está determinado por el origen social. Aquí, el 41,2% de los jóvenes pertenecientes al estrato medio alto únicamente estudia y, en el polo opuesto, aquellos del estrato social muy bajo, lo propio desciende al 15,6%.
Y, el trabajo irregular trepa del 4,9% al 26,8% entre los extremos.
Por eso, desde el ODSA marcaron que “a medida que disminuyen los recursos del hogar, pierde peso el estudio y aumentan la inserción laboral irregular y la desvinculación. La desvinculación educativa y laboral es más de cuatro veces mayor en el estrato muy bajo que en el medio alto”.
