Por: Giuliano Falconnat- Director Grupo SIP y Congresal PJ Bonaerense

Mucho se viene hablando en los medios sobre la crisis que atraviesa la industria pesquera, en particular aquellas empresas que poseen barcos costeros/fresqueros y las fábricas de procesamiento en tierra debido a que allí se encuentran los costos fijos más elevados y los márgenes de rentabilidad más pequeños de la actividad actualmente.

Esta situación recrudece en ciudades como Mar del Plata, donde se descarga y se procesa más de la mitad de los pescados y mariscos del país (durante 2025 la ciudad sufrió el cierre de 12 fábricas, dejando un saldo de 600 personas desempleadas).

En más de una oportunidad hemos detallado los motivos que han generado esta debacle (incremento en tasas impositivas, suba en precio de combustibles y tarifas energéticas, atraso cambiario, retenciones, impuesto a las ganancias al personal embarcado, caída de precios internacionales, etc.), pero la respuesta por parte de las autoridades ha sido prácticamente nula y se explica en una peligrosa combinación entre desinterés y un profundo desconocimiento sobre cómo funciona el sector.

Si bien nunca es grato tener que hablar sobre industrias que retroceden en términos de competitividad y puestos de trabajo que se pierden, intentando destacar algún aspecto positivo debemos reconocer la importancia de poner en agenda a la Pesca como sector estratégico para un país como el nuestro, con más superficie marítima que territorial y con enorme potencial por explotar aún si pensamos en mayor valor agregado, en certificaciones que permitan acceder a otros mercados y el desarrollo de la acuicultura, entre otros puntos a desarrollar.

En este contexto, la Provincia de Buenos Aires ha anunciado la conformación de una Mesa sectorial integrada por gremios, cámaras empresarias, el Ministerio de Desarrollo Agrario y el Ministerio de Trabajo para elevar reclamos al Consejo Federal Pesquero que permitan dar respuesta a alguno de los factores que castigan al sector y posicionarse en contra de propuestas del Gobierno Nacional como la transferencia de cuotas de captura, que finalmente fue desestimada.

La realidad es que, si bien se celebra contar con un espacio de diálogo y debate para que las autoridades se nutran de la opinión de referentes del sector, lo primero que debería suceder en la Provincia de Buenos Aires es la recuperación de la Subsecretaría de Pesca, la cual fue devaluada a Dirección Provincial ni bien asume Daniel Scioli en 2007 y hoy, casi veinte años más tarde, nadie ha vuelto a jerarquizar.

Elevar el rango que ocupa la cartera en el organigrama puede parecer algo simple, pero tiene una gestualidad fundamental a la hora de considerar que tan relevante es el sector para la gestión Provincial.

Incluso, si uno observa cuan importante es la Pesca en las demás provincias que integran el Consejo Federal Pesquero, se encuentra con la siguiente situación:

  • En Santa Cruz existe la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura.
  • La Provincia de Chubut cuenta con Secretaría de Pesca
  • En Río Negro, a pesar de que la actividad no ocupa un lugar determinante en la economía regional, se ubica como Subsecretaría de Pesca y Producción Acuícola.
  • Por último, Neuquén (con baja actividad Pesquera) es la única que comparte rango con Buenos Aires a través de la Dirección de Producción Acuícola y Pesca Continental.

Cabe destacar que la última gestión Bonaerense que contó con Subsecretaría de Actividades Pesqueras fue la de Felipe Solá (entre 2003 y 2007), período en el cual se desempeño en el cargo Oscar Fortunato.

La Provincia de Buenos Aires genera cerca del 35% del Producto Bruto del País y hablando puntualmente de la industria pesquera, recibe el 55% de la materia prima total y aporta el 30% del Valor Agregado Bruto del sector (esto se explica porque en el Sur del país se trabajan especies de mayor valor comercial, lo cual se traduce en más rentabilidad con menores volúmenes) y cuenta con 40 Municipios donde se practica la pesca continental (comercial o deportiva), de manera tal que resulta un desperdicio no asignarle a la actividad un lugar preponderante en la gestión.

Quizás la crisis que se viene describiendo y ganando posición en los principales medios del país represente a la vez una oportunidad de recomponer el vínculo con el sector y trazar una agenda de trabajo concreta, que destine a la Provincia soluciones tangibles como por ejemplo mayor cuota social y un posicionamiento favorable de cara a la cuotificación de langostino.