Organizado por la Asociación Residentes Armenios en Mar del Plata, en el Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos, (ley Nro. 26.199 sancionada en 2007 por el Congreso Nacional), se llevó a cabo en el Pasaje Catedral, donde está emplazada el Jachkar, la losa de piedra con una cruz que funciona como lugar de culto. Estas obras, a menudo de toba o basalto, presentan una cruz central sobre un símbolo solar, rodeada de motivos vegetales y geométricos, representando la fe cristiana y la identidad cultural armenia
Luego del minuto de silencio en homenaje a los mártires, se realizó una suelta de palomas por la paz, a cargo de Gustavo Conte de la Sociedad Colombófila General Pueyrredon; se escuchó una melodía suave interpretada con el duduk, el instrumento de viento de madera de lengüeta doble que es tradicional de Armenia y la embajadora cultural Sofía Missirlian entregó las pulseras “no me olvides”.
Asimismo se entonaron las estrofas de los himnos nacionales argentino y armenio e hicieron uso de la palabra, la presidenta de la Asociación, Marta Abachian; el secretario de Educación municipal, Dr. Fernando Rizzi; la coordinadora del Foro de Colectividades Mar del Plata-Batán, Laura Albanese y el Dr. Nichan Guiridglian, quienes resaltaron la importancia de seguir conmemorando estos terribles hechos de la humanidad para que nunca más se vuelvan a cometer genocidios.
Después de la lectura de un poema alegórico, las y los asistentes encendieron velas en homenaje a las víctimas del imperio otomano y se dejó una ofrenda floral en el jachkar que contaba con granadas frutales, ya que ésta es un símbolo nacional y ocupa un lugar especial en la cultura armenia. Representa la abundancia y la fertilidad, como también distintas facetas de la vida, como la alegría y el dolor. Su cáscara es amarga como el dolor y sus granos son dulces como la alegría y representan a los armenios juntos.
Para finalizar se escuchó la canción de fondo “Golondrinas”, realizada en conmemoración del 110 aniversario, creada e interpretada por León Gieco y Alin Demirdjian, acompañados por los maestros Lito Vitale, Javier Malosetti y varios músicos más. La obra fusiona dos canciones populares en ambos idiomas: las golondrinas y tsitsernak. Es un canto por la paz, tan necesaria en estos tiempos.
