El aumento del boleto de colectivo en Mar del Plata volvió a profundizar una tendencia que crece mes a mes en la ciudad: el avance de las aplicaciones de transporte como alternativa cada vez más competitiva frente al sistema público de pasajeros.

Con la tarifa plana fijada en $1.922 desde junio, una familia de cuatro integrantes deberá desembolsar $7.688 para viajar en colectivo. En paralelo, un viaje en aplicaciones como Uber o Cabify desde barrios de la periferia hacia el centro ronda entre los $6.000 y $7.000, dependiendo del horario y la demanda.

Incluso un viaje a través de taxis o remise termina siendo, en la ecuación final, más beneficioso.

La diferencia económica comenzó a modificar hábitos entre los marplatenses. Lo que antes era visto como un servicio ocasional o más costoso, hoy aparece como una opción conveniente para grupos familiares o personas que priorizan comodidad, rapidez y seguridad.

La situación se da en medio de una profunda crisis del transporte público local, marcada por la caída de pasajeros, las quejas por las frecuencias, el deterioro del servicio y los reiterados aumentos del boleto.

En ese contexto, muchos usuarios comenzaron a comparar directamente ambos sistemas. Mientras el colectivo sigue siendo indispensable para miles de trabajadores y estudiantes, las aplicaciones ganan terreno en trayectos urbanos donde dividir el costo entre varios pasajeros termina resultando más económico.

Además del factor económico, también influyen otros aspectos como el tiempo de viaje, la espera en las paradas y la posibilidad de llegar de manera directa al destino, especialmente en horarios nocturnos o zonas con menor cobertura de frecuencias.

Así, el crecimiento de las apps de transporte ya no aparece solamente como un fenómeno tecnológico o de comodidad, sino como una competencia concreta para el sistema de colectivos en Mar del Plata, en una ciudad donde cada aumento del boleto impacta de lleno en el bolsillo de los usuarios.