La selección argentina metió una de esas remontadas que quedan grabadas en la historia al ganarle 3-2 a Egipto para meterse en los cuartos de final del Mundial 2026. Sin embargo, mientras todo el plantel desataba la locura en el vestuario, Emiliano «Dibu» Martínez mostró su faceta más exigente.
Al dejar la cancha, el marplatense se plantó ante los micrófonos y desnudó una fuerte autocrítica por los dos goles recibidos, asegurando que se quedó con la espina clavada por no haber podido inclinar la balanza cuando las papas quemaban.
“Después del 2-0 me sentí que no pude ayudar a nadie y esa sensación no me gusta, pienso que ya va a llegar mi momento. Necesito ayudarlos mucho más, ellos me están salvando en varios partidos y ahora me toca hacerlo a mí”, disparó el arquero de 33 años, con honestidad.
La intimidad del vestuario y el chip de Messi
El arquero de la «Scaloneta» también abrió la puerta de la intimidad del entretiempo, un momento crítico del partido donde Argentina se iba al descanso en desventaja y con el impacto emocional de ver a Lionel Messi fallar un penal. Lejos de esquivar el bulto, el «Dibu» detalló cómo repercutió esa jugada en el grupo y cómo lo usó como combustible personal para lo que quedaba del match.
“Después del 2-0 me sentí que no pude ayudar a nadie y esa sensación no me gusta, pienso que ya va a llegar mi momento. Necesito ayudarlos mucho más, ellos me están salvando en varios partidos y ahora me toca hacerlo a mí”, disparó el arquero de 33 años, con honestidad.
La intimidad del vestuario y el chip de Messi
El arquero de la «Scaloneta» también abrió la puerta de la intimidad del entretiempo, un momento crítico del partido donde Argentina se iba al descanso en desventaja y con el impacto emocional de ver a Lionel Messi fallar un penal. Lejos de esquivar el bulto, el «Dibu» detalló cómo repercutió esa jugada en el grupo y cómo lo usó como combustible personal para lo que quedaba del match.
