Las panaderías de Mar del Plata atraviesan un escenario crítico que amenaza la continuidad de numerosos establecimientos. Desde el sector aseguran que el aumento sostenido de los costos operativos, combinado con una fuerte caída del consumo, ha llevado a muchos negocios a trabajar con márgenes mínimos e incluso sin rentabilidad.
Las principales preocupaciones están vinculadas al incremento de las tarifas de energía eléctrica y gas natural, servicios fundamentales para el funcionamiento de los hornos y las áreas de producción. Según referentes del rubro, las facturas se han multiplicado durante el último año, generando una presión cada vez más difícil de afrontar.
A esto se suma el constante aumento de las materias primas esenciales para la elaboración de panificados. José Mascaro, tesorero de la Asociación de Industriales Panaderos Confiteros y Afines y propietario de la panadería «El Cañón», señaló que la situación se agrava por la imposibilidad de trasladar todos esos incrementos a los precios finales.
«Los costos de la harina, las grasas, la margarina y los lácteos siguen aumentando. No podemos trasladar toda esa suba porque perderíamos la poca clientela que queda. La rentabilidad bajó a niveles mínimos o nulos. Este mes lanzamos promociones por el Mundial para ver si repunta», explicó.
La crisis también se refleja en los hábitos de consumo de los marplatenses. De acuerdo con Mascaro, las compras tradicionales de pan por kilo o facturas por docena son cada vez menos frecuentes.
«Hoy los vecinos compran por valor o llevan estrictamente lo necesario para el día, apenas un par de piezas de pan. Los productos de pastelería, masas finas y tortas registran caídas muy fuertes por la pérdida del poder adquisitivo. Para los sorteos que organizamos pedimos un mínimo de compra de 12 mil pesos y eso muestra el nivel de los precios actuales», sostuvo.
Desde el sector advierten que la combinación de tarifas elevadas, aumento de insumos, presión impositiva y menor consumo configura una «tormenta perfecta» para las pequeñas y medianas empresas panaderas, muchas de las cuales son comercios familiares con décadas de trayectoria en los barrios marplatenses.
Ante este panorama, los industriales panaderos solicitaron la apertura de mesas de diálogo con las autoridades para analizar mecanismos de asistencia, tarifas diferenciadas para PyMEs electrointensivas y otras medidas que permitan sostener la actividad y evitar el cierre de establecimientos que forman parte de la economía cotidiana de la ciudad.
