El estado de la iluminación en el Parque Municipal de los Deportes “Teodoro Bronzini” de Mar del Plata vuelve a estar en el centro de las críticas, en medio del proceso de concesión del Estadio Mundialista José María Minella y el Polideportivo Islas Malvinas.
El complejo, considerado el principal polo deportivo público de la ciudad, recibe a miles de personas entre atletas federados, clubes, vecinos y aficionados que entrenan o realizan actividades recreativas. Sin embargo, la escasa iluminación en distintos sectores genera preocupación, especialmente en horarios nocturnos y con la llegada de los meses de baja temperatura, cuando la visibilidad se reduce considerablemente.

Diversos reclamos ya habían advertido sobre esta problemática. En el Concejo Deliberante se señaló el “deterioro generalizado” del parque, incluyendo la iluminación deficiente y la falta de mantenimiento, lo que repercute directamente en la seguridad de los usuarios.Asimismo, se solicitó la reparación y reposición de luminarias en todo el perímetro como una medida urgente para reducir riesgos de inseguridad.
La situación resulta aún más contradictoria en el contexto actual, donde el Municipio impulsa la concesión de los principales escenarios del predio —como el Estadio Mundialista y el Polideportivo— con promesas de modernización, inversiones y mejoras en infraestructura. Incluso, dentro de los proyectos presentados, se contempla la instalación de nuevas luminarias y sistemas de seguridad vinculados a un rediseño integral del espacio.
No obstante, en la práctica cotidiana, quienes transitan el parque aseguran que la falta de iluminación persiste en amplias zonas, especialmente en caminos internos, sectores de entrenamiento y áreas periféricas. Esto no solo dificulta la práctica deportiva sino que también incrementa la sensación de inseguridad.

El predio alberga instalaciones clave como el Estadio Atlético Justo Román, el Natatorio, el Patinódromo y múltiples espacios de uso libre, lo que implica una circulación constante de personas durante gran parte del día.
Sin embargo, al caer la noche, la falta de luz en varios puntos transforma un espacio de encuentro en un lugar percibido como riesgoso.
En este contexto, deportistas y usuarios reclaman medidas urgentes que garanticen condiciones mínimas de seguridad, más allá de los proyectos a largo plazo. Consideran que la mejora del alumbrado público es una intervención básica e inmediata que no debería quedar supeditada a los tiempos de la concesión.
La discusión, en definitiva, vuelve a poner en evidencia la tensión entre los anuncios de grandes obras y las necesidades concretas del día a día: mientras se proyecta el futuro del complejo deportivo más importante de la ciudad, quienes lo utilizan reclaman algo elemental —luz— para poder seguir entrenando con seguridad.
