La sede local del Instituto Nacional de Tecnología Industrial expresó su profunda preocupación ante las medidas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que contemplan el posible cierre de todas las sedes del interior del país y la desvinculación de hasta el 80% del personal a nivel nacional.
Desde el organismo advirtieron que estas decisiones podrían tener consecuencias severas para el entramado productivo, dado el rol estratégico que cumple el INTI en el desarrollo de la industria argentina. A través de la innovación, la asistencia técnica y la transferencia tecnológica, el instituto acompaña históricamente a pequeñas y medianas empresas en la mejora de sus procesos y productos.
Según detallaron, a comienzos de 2026 ya se avanzó con el cierre del área de metrología legal, encargada de controlar instrumentos clave utilizados en el comercio y la industria, como balanzas, surtidores de combustible y medidores eléctricos. Se trata de una función esencial para garantizar transacciones justas y seguras.
A este escenario se suma la eliminación de más de 1.000 servicios utilizados por pymes para validar productos y procesos. Además, en los últimos dos años se desvincularon más de 900 especialistas altamente capacitados, lo que representa —según indicaron— una pérdida significativa de capacidades técnicas acumuladas.

Impacto directo en Mar del Plata
En Mar del Plata, la sede del INTI cuenta con 34 especialistas y técnicos, y cumple un rol clave en la industria regional. Entre sus funciones se destacan la asistencia a empresas en el desarrollo de productos, la mejora de procesos productivos y el cumplimiento de estándares de calidad e inocuidad.
El eventual cierre o reducción de esta dependencia implicaría un impacto directo en el sector productivo local, limitando la capacidad de las empresas para innovar, mejorar su competitividad y sostener estándares de calidad.
Entre los servicios que brinda el INTI Mar del Plata se encuentran el diseño de líneas de producción y plantas de elaboración de alimentos; el desarrollo de nuevos productos; el diseño y adaptación de equipos; análisis fisicoquímicos y microbiológicos de alimentos y aguas; y la implementación de sistemas de calidad. También realiza el diseño de plantas de tratamiento de efluentes industriales y brinda asistencia en tecnologías de gestión para optimizar la productividad.
Servicios en riesgo y consecuencias
Desde el organismo señalaron que ya se discontinuaron controles como el de pilas, fundamentales para prevenir riesgos para la salud y el ambiente, incluso en dispositivos médicos como marcapasos.
Asimismo, advirtieron que podrían dejar de realizarse servicios esenciales como estudios en envases plásticos para detectar sustancias potencialmente cancerígenas; ensayos de desempeño en tuberías de gas; validación de chalecos antibalas, barbijos e indumentaria médica; pruebas de resistencia para ropa de bomberos; verificación de seguridad en ascensores; y controles de calidad en la reconstrucción de neumáticos.
También se verían afectados ensayos de seguridad en productos eléctricos y materiales de construcción, claves para prevenir incendios, fallas estructurales y riesgos de electrocución.
En este contexto, remarcaron que la eliminación de estos servicios implicaría transferir el control de áreas sensibles —como alimentos, salud, agua y construcción— al sector privado, que no necesariamente cuenta con las mismas capacidades técnicas ni garantiza los mismos niveles de imparcialidad.
“El INTI no compite, potencia”
Finalmente, desde la sede local subrayaron que el INTI no compite con el sector privado, sino que lo fortalece. A lo largo de su historia, ha sido un aliado estratégico en la transferencia de tecnología, la formación de recursos humanos y la certificación de estándares que permiten a las empresas argentinas acceder a mercados internacionales.
En ese sentido, advirtieron que el debilitamiento del organismo no solo afectaría a la industria, sino también a la seguridad y calidad de los productos que consume la población.
