El corte del servicio eléctrico en el Estadio José María Minella y el Polideportivo Islas Malvinas volvió a poner en el centro de la escena la delicada situación económica que atraviesa Minella Stadium, la empresa que desde fines del año pasado tiene a su cargo la concesión del principal complejo deportivo de Mar del Plata.
La interrupción del suministro se produjo por falta de pago de las facturas de electricidad y representa un nuevo capítulo en una serie de incumplimientos que vienen acumulándose desde hace varios meses y que comprometen el futuro del ambicioso proyecto de recuperación del estadio.
A la deuda con la empresa distribuidora de energía se suman obligaciones impagas con distintos proveedores y con el servicio de gas, situación que incluso afecta el normal funcionamiento de las instalaciones y pone en evidencia las dificultades financieras de la concesionaria.
El complejo panorama también quedó reflejado en la situación bancaria de la firma. En las últimas semanas trascendió que Minella Stadium registra 14 cheques rechazados por falta de fondos, que en conjunto superan los 221 millones de pesos, de acuerdo con la información publicada por la Central de Deudores del Banco Central.

Estos incumplimientos contrastan con el proyecto presentado durante la licitación, cuando el grupo empresario prometió una inversión cercana a los 40 millones de dólares para transformar el Mundialista en un estadio moderno, acompañado por la puesta en valor del Polideportivo Islas Malvinas y del Parque Municipal de los Deportes.
Sin embargo, a varios meses de haber tomado posesión del predio, las obras avanzan con mucha lentitud y los problemas financieros comenzaron a ganar protagonismo, generando incertidumbre sobre la continuidad del plan de inversiones.
La llegada de Marcelo Fígoli
En medio de la crisis apareció una novedad que busca cambiar el rumbo del proyecto. El empresario Marcelo Fígoli, presidente del Grupo Fénix Entertainment y uno de los principales referentes de la industria del entretenimiento en América Latina, se incorporó como accionista mayoritario de Minella Stadium.
Su desembarco apunta a aportar respaldo financiero y experiencia en el desarrollo de grandes eventos, con el objetivo de reactivar las obras comprometidas y recuperar la confianza tanto del Municipio como de los distintos actores vinculados al proyecto.
La expectativa es que la llegada del nuevo inversor permita normalizar las obligaciones económicas de la empresa, recomponer la relación con los proveedores y retomar el plan de modernización del estadio.
Una concesión bajo la lupa
La situación económica de la empresa se desarrolla, además, en paralelo con la investigación judicial que analiza el proceso de adjudicación de la concesión. La causa busca determinar si existieron irregularidades durante la licitación y en el posterior cumplimiento de las obligaciones asumidas por la concesionaria.
Mientras tanto, el corte de servicios esenciales, las deudas acumuladas y los reiterados incumplimientos profundizan las dudas sobre el presente y el futuro del principal escenario deportivo de Mar del Plata.
Con el ingreso de un nuevo inversor y la necesidad de regularizar una delicada situación financiera, Minella Stadium enfrenta el desafío de demostrar que todavía puede llevar adelante un proyecto que, hasta el momento, ha estado marcado más por las dificultades económicas que por el avance de las obras prometidas.
