Si bien el dólar oficial cerró la semana sin cambios en su cotización, lo ganado durante el mes le alcanza para anotarse una suba que queda al borde del 5%, en un contexto afectado por distintas variables.

Durante junio, el dólar minorista promedió una suba de $50, equivalente a 4,5% mensual. Es un número muy por encima de la inflación esperada para el mes, que estaría en torno al 2% o inferior a ese porcentaje.

Entre las principales razones se puede mencionar al Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. La mayor demanda de consumo en moneda extranjera por parte de los argentinos aparece como un sesgo; poco usual pero que entra en las causas.

Otro de los motivos tiene que ver con la liquidación de divisas y las obligaciones negociables por parte de las empresas.

«A partir de julio es razonable que aflojen un poco los números de exportaciones del agro. Y también es cierto que las exportaciones de petróleo pueden verse afectadas por la caída en el precio de los últimos días”, comentó el economista Fausto Spotorno ante la consulta de la Agencia Noticias Argentinas.

Lo mismo opina el director de la consultora C&TCamilo Tiscornia, sobre la presión que ejerce una menor liquidación por parte de la cosecha: “Cuando termina el segundo trimestre termina el pico de oferta de dólares de la cosecha, por lo que suele haber un pico de presión sobre el tipo de cambio”.

La mirada puesta hacia adelante 

El segmento mayorista sigue estando por debajo del techo cambiario, casi un 18% menos, aunque gana terreno y roza los $1.480.

Los financieros ya lo superaron hace tiempo: el MEP está en $1.502,5 y el CCL en $1.541,6.

Con el minorista en $1.495, de cara al segundo semestre del año se debe conseguir un consenso entre un nuevo equilibrio cambiario sin abandonar el objetivo de acumulación de reservas

“Sin el mismo viento de cola global, con menores ingresos estacionales de divisas por parte del agro y con una demanda de cobertura que vuelve a ganar protagonismo, la tensión sobre los dólares empieza, lentamente, a hacerse visible. En ese contexto, el desafío pasa por administrar una sintonía cada vez más fina entre tasas que habiliten la recuperación del crédito y la actividad, un tipo de cambio relativamente estable y la necesidad de seguir recomponiendo reservas”, deslizó el paper de GMA.

Agencia NA