Ante el aumento de la prevalencia del cáncer de páncreas a nivel global, el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires emitió un informe clave enfocado en la prevención. Bajo el lema «Factores sobre los que podemos actuar hoy», los especialistas advierten que, si bien es una enfermedad silenciosa, existen hábitos modificables que pueden reducir drásticamente el riesgo de desarrollarla.

A diferencia de otros tipos de tumores, el cáncer de páncreas suele ser asintomático en sus etapas iniciales, lo que dificulta su detección precoz. Por este motivo, la institución médica subrayó que la prevención primaria es nuestra herramienta más poderosa.

Los enemigos del páncreas: Factores de riesgo

El informe destaca cuatro pilares críticos que la población debe vigilar:

  1. Tabaquismo: Es el factor principal. Un fumador tiene el doble de probabilidades de enfermar que un no fumador, debido a que los químicos del tabaco dañan directamente las células pancreáticas.
  2. Consumo de Alcohol: Su ingesta excesiva provoca inflamación crónica (pancreatitis), un precursor directo de transformaciones malignas.
  3. Alimentación y Sedentarismo: El consumo de ultraprocesados y el exceso de grasa abdominal alteran el equilibrio de la insulina, sobreexigiendo al órgano de manera constante.
  4. Control de la Diabetes: La aparición repentina de diabetes tipo 2 en la edad adulta, sin antecedentes claros, debe ser motivo de consulta médica inmediata.

«Consejos de Oro» para la prevención

Para reducir la incidencia, el Colegio de Médicos recomienda adoptar de inmediato los siguientes hábitos:

  • Cesación tabáquica: La medida preventiva más eficaz.
  • Dieta Mediterránea: Priorizar el consumo de frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva, reduciendo las carnes rojas y frituras.
  • Control de azúcar: Evitar bebidas azucaradas que generen picos de insulina.
  • Actividad física: Mantener un peso saludable permite que el páncreas trabaje «aliviado».

Señales de alerta

La institución recuerda que se debe acudir al médico ante la presencia de:

  • Color amarillento en la piel o los ojos (ictericia).
  • Dolor persistente en la «boca del estómago» que se irradia hacia la espalda.
  • Pérdida de peso significativa sin causa aparente.

«No podemos cambiar nuestra genética, pero sí nuestras decisiones diarias. El compromiso con un estilo de vida saludable es la mejor inversión en salud que podemos hacer», concluyó el informe de la entidad colegiada.


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