Con la llegada del otoño y las bajas temperaturas, aumenta el uso de estufas, calefactores y distintos sistemas de calefacción dentro de los hogares. En este contexto, es clave la importancia de reforzar las medidas de prevención para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono, incendios y otros accidentes domésticos vinculados al gas y a las instalaciones eléctricas.
Micaela Lambertini, Ingeniera Ambiental graduada de la Universidad Fasta y actual Directora de la Licenciatura en Higiene y Seguridad a distancia de la institución advirtió que: “durante el invierno se incrementa significativamente el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO), un gas altamente tóxico, incoloro e inodoro”.
“Este riesgo se asocia principalmente a instalaciones defectuosas o a la falta de mantenimiento de los artefactos a gas, a ello se suma el uso de ambientes cerrados o con ventilación insuficiente, lo que favorece la acumulación de este gas en el interior de las viviendas”, advirtió.
Lambertini también remarcó que: “estas condiciones pueden derivar en otros riesgos, como incendios, ya sea por fallas en los equipos de calefacción o por el uso inadecuado de los mismos”.
«Por otro lado, la falta de una instalación eléctrica adecuada para soportar el consumo de sistemas de calefacción eléctricos puede generar sobrecargas, cortocircuitos y, en consecuencia, incendios”, afirmó.
Recomendaciones para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono
Consultada sobre las principales medidas de prevención, la especialista destacó que “es fundamental adoptar hábitos seguros dentro del hogar durante los meses de frío”.
Entre las recomendaciones más importantes, señaló:
| “Mantener ventilación permanente en los ambientes, incluso durante los días fríos”. |
| “Realizar controles y mantenimiento anual de los artefactos a gas”. |
| “Verificar que la llama sea siempre azul, ya que esto indica una combustión correcta”. |
| “Utilizar artefactos con tiraje y ventilación reglamentaria”. |
| “Instalar detectores de monóxido de carbono”. |
| “Evitar el uso de hornallas u hornos para calefaccionar”. |
| “No utilizar calefacción sin salida al exterior en ambientes cerrados”. |
Además, Lambertini explicó que existen distintas señales de alerta que pueden indicar un funcionamiento incorrecto de los artefactos a gas.
Entre ellas, mencionó “la presencia de llamas amarillas o anaranjadas, olor a gas, manchas negras u hollín en paredes y artefactos, así como el apagado frecuente de los equipos”.
También advirtió que “el dolor de cabeza, mareos o náuseas en los ocupantes” pueden ser indicadores de una posible intoxicación por monóxido de carbono.
Errores frecuentes en el uso de estufas y calefactores
Respecto de las situaciones más habituales que suelen detectarse durante esta época del año, la profesional señaló que “muchas personas tapan las rejillas de ventilación para conservar el calor”, una práctica que representa un riesgo importante para la seguridad del hogar.
A esto se suma “el uso de hornallas y hornos como método de calefacción, la falta de mantenimiento anual de los artefactos, la instalación de equipos sin personal calificado y la ubicación de estufas cerca de materiales combustibles”.
Asimismo, indicó que otro problema frecuente es la “sobrecarga de enchufes mediante la conexión simultánea de distintos sistemas de calefacción eléctricos”.
La importancia de los controles periódicos
En este contexto, Lambertini remarcó la importancia de realizar controles periódicos de las instalaciones y acudir siempre a gasistas matriculados.
Según explicó, esto permite garantizar “la seguridad de las instalaciones, el correcto funcionamiento de los equipos, una combustión eficiente y la prevención de fugas de gas o generación de monóxido de carbono”.
Para finalizar destacó que “un gasista matriculado posee la formación técnica necesaria para detectar fallas, verificar ventilación y controlar el correcto tiraje de los artefactos”, reduciendo así los riesgos de incendios, explosiones y accidentes domésticos.