En medio de una agobiante jornada de calor en Mar del Plata, con una temperatura máxima que superó los 37 grados, se produjo un comportamiento pocas veces visto del mar en distintos sectores de la costa. También se reportaron casos en playas de Santa Clara del Mar y de La Caleta.

Alrededor de las 17 horas, decenas de bañistas se vieron sorprendidos por un extraño comportamiento del mar que, en cuestión de segundos, generó una serie de olas de mayor tamaño y subió su nivel varios metros.

Esta situación generó temor entre la gente y la rápida reacción de los Guardavidas para tratar de que salieran del agua.

El secretario general del Sindicato de Guardavidas de Mar del Plata, Nahuel Nardone, informó que se activó el correspondiente protocolo ante este comportamiento del mar.

«Una ola sorprendió a los bañistas que se encontraban tomando sol con el mar en bajante. Esto ocasionó que arrastrara todo tipo de elementos que la gente tenía desde heladeritas, reposeras, sombrillas, etc», explicó.

Nardone reconoció que durante toda la jornada el mar estuvo muy complicado y más en bajante causó que algunas personas fueran arrastradas algunos metros, pero no hubo que lamentar hechos desgraciados».

El representante de los Guardavidas en Mar del Plata comentó que este tipo de fenómenos son muy habituales en playas de Brasil, «donde uno viene disfrutando del mar en bajante y de golpe sorprende una ola que llega hasta más allá de la costanera».

En Mar del Plata se observan olas de mayor tamaño que en las ciudades costeras que la rodean, como Villa Gessel o Necochea. El tamaño de sus olas se debe a que la plataforma continental es más angosta, con menos fricción y la ola mantiene mayor energía. Pero ¿puede haber tsunamis en estas playas?

Federico Isla, investigador superior del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC- CONICET, UNMDP) explica que la probabilidad de que exista un tsunami en nuestras costas es baja y no se podría predecir. Y en el caso de que sucediesen la magnitud del hecho sería mucho menor a los que conocieron en la costa Pacífica de Sudamérica. En las costas bonaerenses suceden otros fenómenos que generan más preocupación que los tsunamis, las sudestadas. Este fenómeno meteorológico es mucho más frecuente, causa daño mas frecuentemente y sí existen elementos que permiten anticipar su llegada, como así también medidas para disminuir sus efectos.

Existen registros en Mar del Plata que dan cuenta de la existencia de una ola muy grande que conmocionó a los bañistas que se encontraban en las playas el 21 de enero de 1954. En un lapso de pocos minutos el agua subió su nivel más de un metro, producto de tres olas consecutivas que cubrieron completamente el Muelle de los Pescadores y barrió con todos los bañistas del sector de playa. Once personas tuvieron que ser asistidas por asfixia y más de un centenar por contusiones, pero sin víctimas fatales. Pasados  seis minutos la situación volvió a la normalidad.

Existen diversas hipótesis para explicar el fenómeno sucedido hace más de 60 años. Según el investigador marplatense, las olas pudieron haber sido provocadas por erupciones volcánicas submarinas o por el deslizamiento al fondo de grandes masas de Tierra, que podría haber ocurrido en la isla Bouvet, en el Atlántico Sur. Según fotografías aéreas esta área cambió de forma por actividad volcánica, en una fecha cercana a este oleaje inusual. Ese fenómeno coincidió con el único ataque de un tiburón de envergadura en la playa de Miramar.

Según otros investigadores el fenómeno se debió a cambios en la presión atmosférica, que generaron una actividad marina inusual.

Ambas explicaciones lo convierten en un evento aislado y con poca probabilidad de repetirse, y lejos de fallas tectónicas.  Mar del Plata parece a salvo de estos eventos, al menos con la frecuencia que ocurren en otros océanos.


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