Por: Roberto Garrone

Después de casi tres semanas donde las noticias vinculadas a la novela por los bienes de la ex Alpesca que involucran a Red Chamber, Profand, Nacho Torres, Andrés Meiszner, Andrés Arbeletche y al armador artesanal “Chepe” Domínguez, se sucedían a una velocidad vertiginosa y los funcionarios públicos chubutenses, cuales patos criollos, a cada paso que daban, una cagada, la que pasó fue una semana casi anodina.

Los gritos del armador artesanal por la quita del permiso de pesca solo se escucharon al aire de Radio Chubut, en que le apuntó al Secretario de Pesca y pidió que intervenga el Gobernador. Pura ternura.

Después de esa aparición mediática se llamó a un absoluto y llamativo silencio. Aunque especule que con mantener la boca cerrada le sirva con el recurso jerárquico que presentó ante la autoridad de aplicación para recuperar el permiso, su suerte está sellada.

Desde la Provincia intentan que baje la espuma de la novela. Por eso nadie salió a refutar su denuncia que en la pesca artesanal todos los barcos están habilitados para traer 580 cajas y llegan con cerca de 800… Al único que le quitaron el permiso fue a él.

Tampoco nadie del resto de los actores pesqueros de la provincia se inmolará por la suerte del “Chepe”. Sí hace ruido en la mesa de CAPIP que el acuerdo reparador con Profand incluya 5 mil toneladas de merluza hubbsi para el nuevo buque que la empresa viguesa traerá al caladero argentino.

Pero como Profand forma parte de la mesa chica de la cámara, los gritos serán apenas susurros. Sí les falta comprar el permiso para el nuevo buque. O por lo menos por ahora no está en los planes de “Gadaffi” Torres regalárselo.

No solo Nacho entrega recursos naturales como si fuesen caramelos sino que también condona deudas. Profand, a través de “Consermar”, su cara en tierras chubutenses, fue una de las readjudicatarias de los 3 permisos de pesca de flota amarilla que parió la nueva ley provincial de pesca y que cuando asumió el Gobernador renegoció para alimentar el presupuesto y financiar escuelas y jardines.

Cada nuevo permiso costó, en blanco, 1,2 millones de dólares, de los cuales la empresa aún debería 700 mil dólares. Además del permiso artesanal de “Chepe” y las 5 mil toneladas de merluza, la “reparación” para que Profand no inicie acciones legales contra la Provincia de Chubut también involucraría la quita de esa deuda. Los jardines tendrán que esperar.

“Queremos todo lo gastado, multiplicado por tres y nos vamos como caballeros”, señalan quienes escucharon las demandas de la pesquera española. Entre el pago de salarios, cargas sociales y refacciones en la planta suman casi 2 millones de dólares. Y hay que sumar el cartón que compraron para toda la temporada y le imprimieron el número de habilitación de la ex Alpesca.

Los viejos/nuevos operadores ya arrancaron con su colección de incumplimientos. De los cinco permisos operan solo dos y de los 500 operarios apenas convocaron a 100. No trabaja ni la empresa de estiba de “Pepe” Díaz. Estamos a nada que, empujados por las bases, el STIA deba declarar alguna medida de acción directa.

Arbeletche tuvo una semana más tranquila y hasta tuvo ánimo para concurrir a la sesión del Consejo Federal Pesquero donde rechazó dos pedidos que formularon CaIPA y la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización. Rivera buscó respaldo científico del INIDEP para la apertura de aguas provinciales e Idoyaga Molina buscaba colar inspectores de Nación en los muelles de Rawson.

El Secretario de Pesca apeló a la autonomía de la Provincia para definir la apertura de la zafra y a la preocupación por una posible “doble imposición” de multas e infracciones. Más allá que a varios les gustaría ver la primera imposición, otros advirtieron que estos requerimientos no son inocentes. Serían las primeras piedras, modestas por ahora, en la carrera de obstáculos al proceso de cuotificación en la pesquería de langostino que impulsa Chubut.

Todas las demoras en terminar de cerrar el acuerdo reparador con Profand tendrían un motivo. El Secretario de Pesca que quiere quedarse para revertir la historia y limpiar su imagen, teme que cumplida su tarea de salvarle la ropa al Gobernador, lo eyecten del cargo y sea el fusible que pagará el costo político por la aventura de querer coimear a una empresa de capitales americanos y quedar filmados en el intento.

Arbeletche no tiene mucho margen por mejorar. Lo que viene de aquí en más será más de lo mismo. Forzar decisiones para cumplir los deseos de Torres.

Intentará que las 5 mil toneladas de merluza para Profand las avale el Consejo Federal Pesquero. Todos los focos alumbrarán el artilugio que permitirá el pase de manos del permiso que le quitaron a Domínguez.

Para tranquilidad del Secretario, pero a contramano de lo que marca la ley, la idea de Torres es que ambos acuerdos no pasen por la Legislatura. Por ahora el oficialismo salvó al Secretario de la interpelación. ¿Avalarán que todo lo hecho por el Ejecutivo con Red Chamber y Profand quede patinado de nulidad absoluta sino cuenta con la aprobación legislativa?

Jugar con el reemplazante de Arbeletche le sirvió a Torres para intentar un acercamiento con la mesa chica de la pesca provincial. Arturo Aristarain fue solo un llamador que lanzó el Gobernador para convocarlos y restablecer los puentes que dinamitó la relación tras la novela negra de Red Chamber.

Quemado el administrador portuario de Madryn, no quedan muchas alternativas disponibles en el tablero para el cambio de fichas. La opción que no enamora a nadie pero tampoco abre una grieta en el noviazgo que hoy exhiben CAPIP y CaFACH es Diego Brandán.

El Subsecretario de Pesca provincial de origen libertario pasaría a cumplir un rol menos anodino que el actual en la estructura gubernamental pero sobre todo permitiría maquillar la salida de Arbeletche como una “transición ordenada”. Los más críticos de Brandán no reparan en mostrar una lengua más filosa. “Esta historia encontró al inútil, útil”.

Buen domingo.

Foto: Pescare


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