Por: Roberto Garrone
La posibilidad de establecer un sistema de cuotas para la pesquería de langostino patagónico parece la comunión de dos necesitados. Por un lado, avanzan las principales empresas pesqueras del país, integradas, con barcos tangoneros congeladores cuyos permisos de pesca son inmaculados y llevan años pescando el marisco.
Sus estandartes son claros: ordenamiento, transparencia, previsibilidad, capitalización y cualquier otro objetivo que se encuadre en esa idea de establecer reglas claras. No tanto sobre quién o cuánto pueden pescar los demás, sino para ponerle un candado al portón de acceso a la pesquería y tirar la llave.
Del otro lado de la calle, o del mostrador, asoma la necesidad del gobierno o algunos operadores de turno –desde el lado pesquero son casi siempre los mismos- de monetizar un procedimiento absolutamente legal y ajustado a lo que determina la Ley Federal de Pesca.
Esto último se puso en evidencia en el reciente Foro PescAR, al que me invitaron a participar, moderando justamente el Panel donde quedó explícito el interés de los organizadores por sujetarlo a la agenda pesquera que viene.
Más allá que puede haber un consenso amplio en que la cuotificación siempre es positiva, entre las distintas flotas y regiones hay algunas grietas indisimulables. La flota fresquera de altura marplatense plantea no salir del modelo actual, sustentado en el cierre definitivo del Golfo San Jorge, apertura, vedas móviles y cierre en función de by catch de merluza y porcentaje de juveniles de langostino. Estas medidas permitieron en los últimos años no bajar de las 200 mil toneladas.

El rechazo esconde otros motivos… Los colorados de Mar del Plata son los más novatos en esto de pescar langostino en invierno dentro del área de veda permanente de juveniles de merluza, y por ende, con menos antecedentes, con menos historia. Encima, muchos con autorizaciones de captura paridas de reformulaciones polémicas o directamente sin permisos pero habilitados por las provincias a pescar su cuota social. Serían los que saldrían mal en la foto del reparto.
Entre los costeros de Rawson el esfuerzo pesquero que se aplica sobre el langostino ha crecido de manera exponencial en los últimos años. La renovación de la flota trajo mayor seguridad a bordo pero también bodegas más grandes que se retroalimentan con los multiplicadores.
Si se bancan mejor perder una porción de captura en una pesquería cuotificada es porque los jugadores que pugnan por ese objetivo cuentan con estos barcos entre su flota.
Todo apunta a que la cuotificación reduzca la porción del langostino que aportan los buques fresqueros. El problema es que esa materia prima sostiene miles de puestos de trabajo, principalmente en Chubut, pero también en Mar del Plata.
Nacho Torres en su discurso de bienvenida pareció ir ajustándose a esa idea cuando pidió desarrollar el valor agregado en la merluza hubbsi, una especie que solo tiene protagonismo en Comodoro Rivadavia, al menos cuando Santander no la tira al agua.
El Gobernador retomó desde el Foro lo que ya había planteado en la apertura de sesiones ordinarias de la legislatura. Cuando se preguntó por qué la merluza perdió centralidad en la provincia y cuestionó el modelo de exportación de langostino entero sin procesamiento local. “Esas son las discusiones que hay que dar. El resto son pavadas”, señaló.
Lo dice el mismo Torres que días antes le había regalado 5 mil toneladas de cuota social de merluza a Profand a modo de compensación por haberlo eyectado como inquilino de los bienes de la ex Alpesca, a los 45 días de haber firmado un contrato a 20 años. Y que las va a pescar con un buque arrastrero congelador cuyo impacto en la generación de trabajo en tierra será 0 (cero). Al menos no se vanaglorió de la seguridad jurídica que existe en la provincia, digamos todo.
¿La racionalización de las capturas del langostino que plantea la cuotificación alcanzará al 20% que pescan los fresqueros marplatenses fuera de la zona de veda? Tal vez sea una variable de negociación para resolver lo que se pueda pescar adentro.
Del modelo laboral que impera mayoritariamente en la industria local, ese que precariza obreros a los que convocan a trabajar desde estados de whatsapp y pagan al finalizar 740 pesos por kilo de pelado y desvenado, se aprovechan tanto locales como foráneos.
¿Tolera el sector el pago de una asignación de langostino cuando todavía muchos armadores marplatenses no terminaron de pagar el crédito que tramitaron para saldar la cuota de merluza que les fue asignada a fines del 2024?
Hubo un mensaje que pasó desapercibido en medio de la agenda del foro pero repercutió a mil kilómetros. Desde el SICONARA anticiparon que pedirán una recomposición salarial del 100% en los básicos, todo en blanco, y 55 centavos de dólar por kilo de merluza, en la negociación paritaria con las cámaras armadoras marplatenses que comienza la próxima semana.
“Podemos bajarlo a 50 centavos, de ahí no nos moveremos”, aseguró Jorge Maldonado, uno de los referentes del gremio con la pesca, contento por el equipo de mate que se ganó en uno de los sorteos. Por Juan B Justo, cerca de Edison, ya deben haber encargado el pasacalle: “Saluden a la flota fresquera que se va”.
Volvamos a la idea de cuotificar el langostino… ¿Son muchos los dispuestos a pagar por izquierda lo que les correspondería por derecha, si es que el proceso que anticipó Idoyaga Molina durante su participación en el Foro cumple sus dosis de transparencia y conserva una fluida participación de todos los involucrados?
“Nadie va a pagar para pescar menos. Para eso quedamos como estamos”, aventuró un pronóstico un empresario consultado al término del Foro, cuando ya quedaban los últimos invitados haciendo el chek out en el hall del hotel y el personal de limpieza le devolvía brillo al piso.
Hay un par de elementos que sustentan esa idea. En la imaginación de los recaudadores libertarios la tonelada de langostino valdrá mucho más que la de merluza, que se pagó entre 65 y 75. No serán los mil de cada tonelada repartida del Fondo de Asignación para el Fomento Productivo, la última monetización que tuvo el marisco en tiempos de Sergio Massa minispresidente, pero tampoco 150.
El problema adicional es que no son pocas billeteras las que hay que juntar como en la recuotificación de hubbsi. Acá deberían tener operadores satélites en Rawson, Madryn, Mar del Plata, Paseo Colón y un representante por cada cuota social que repartan las provincias… Habría más gente que en la popular de Vélez. Desaconsejable…
Y puede que haya luces de sirenas como advertencia final. No de patrulleros, al menos no por ahora, sino de alarmas… Tal vez cuando todo este proceso se haga comido varios casilleros, avance también el expediente 9027.24 que se tramita en el Juzgado Federal 4, Secretaría 8 de Comodoro Py.
Es el de la denuncia iniciada por el entonces diputado provincial, Gustavo Pulti, por posible cohecho en el proceso de recuotificación de merluza hubbsi finalizado sobre la chicharra del 2024. Lento pero el expediente da pasitos.
La buena es que ya comenzaron a llamar a prestar declaración testimonial a algunos protagonistas de la novela. Daniel Collucio, por caso, dio parte de enfermo y aplazó su exposición a la espera de ver qué dicen los demás. La mala es que la causa salió del juez Rafecas y quedó unificada con la que impulsó Prodesur por el reparto de merluza negra, en manos de Ariel Lijo.
Buen domingo
Foto: Revista Puerto
