Por: Roberto Garrone
Por estas horas se cristalizó un hecho bien tangible que marcó las groseras asimetría de realidades que atraviesan los actores de la industria pesquera con las autoridades de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca de la Nación.
Un acto administrativo que torna casi milagroso la generación de herramientas que le permitan paliar la crisis casi terminal que viven los 138 barcos que componen la flota fresquera, costera y altura que operan desde el puerto marplatense.
Casi al mismo momento en que Sebastián Agliano, referente de las embarcaciones costeras, anunciaba la parálisis de los barcos porque el último incremento del combustible los pegaba al muelle 10 por tiempo indeterminado, la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera emitía la Disposición 1/26 en que actualizaba el valor de la Unidad de Pesca al nuevo precio del litro de gas oil.
Es cierto que el valor de las UP se actualiza dos veces al año, el 1 de octubre y el 1 de abril, y se aplica al cálculo de sanciones y al costo del derecho único de extracción, como para que mantengan un precio actualizado el nivel de inflación…
Es cierto que es un mandato de la Ley Federal de Pesca, pero si han transformado en cartón pintado hasta el Artículo 1, ese que señala que los recursos pesqueros deben promover “la obtención del máximo valor agregado y el mayor empleo de mano de obra argentina”, que le hacía una lancha más al Tigre…
El Subsecretario que metió mano en el sorteo de una prospección para favorecer a su amigo Francisco Romano, la Dirección de Control que coloca a pedido los inspectores que embarcan en los congeladores, la usina de facturas apócrifas de las hermanitas Moreno…
Era un gesto al menos de que no viven tan en los suburbios de Narnia, que están más o menos al tanto de la crisis casi terminal que afecta a las flotas que tienen un impacto directo en el empleo de tierra, ese al que alude la Ley, al que ya transformaron en un eufemismo porque más de la mitad de las exportaciones pesqueras son productos enteros sin el más mínimo valor agregado.
No le costaba nada al López Cazorla posponer la actualización y dejar el valor en 1683 pesos de cada UP, y no permitir que trepe a 1833 pesos, mientras desde todas las cámaras del sector advertían la emergencia en la que se encontraban.
ALFA aludió a una “tormenta perfecta” que puede provocar la quiebra masiva de las casi 100 empresas ligadas a la flota fresquera. Y en tierra la situación no peligrosamente parecida: El gobierno no solo no quita o reduce los derechos de exportación sino que demora hasta un año la devolución de créditos por ventas al exterior, que dejan a las empresas funcionando sin liquidez, al borde de la cesación de pagos
Desde la Cámara de Armadores advirtieron que la pesca marítima no podía continuar absorbiendo atraso cambiario, incremento del combustible, eventuales aumentos de cargas regulatorias y subsistencia de derechos de exportación sin que se paralice la flota, caiga la producción y se ponga en jaque miles de puesto de trabajo.
Frente a este escenario la administración libertaria no tuvo reparos en incrementar el valor de la UP. El gas oil en Ciudad Autónoma de Buenos Aires –al precio del distrito porteño se fija cada Unidad- ya está en torno a los 2300 mangos pero como el proyecto de Disposición se hace en marzo, Pesca toma el valor a febrero. Está mal, pero dado lo que vino después, no tan mal…
Mucho más lejos de Narnia asoma el gobierno municipal. Nadie se comunicó con los armadores costeros horas después que anunciaran la parálisis de la flota. Mar del Plata volvió a ser sede de los juegos nacionales de los brazos en jarra pero el Intendente interino pondera el crecimiento en las habilitaciones comerciales registradas el año pasado.
“Mar del Plata no tiene techo”, dijo el Jefe Comunal. Que alguien le avise que a esa ciudad se viene abajo el piso. Con casi 900 millones de dólares en exportaciones, la pesca local es el principal polo productivo de la ciudad.
Desde el municipio interpretaron estos números como el resultado de una estrategia sostenida de simplificación administrativa y estímulo a la inversión. Neme remarcó que “esto no es casualidad”, sino la consecuencia de un Estado local que “acompaña al privado, reduce obstáculos y genera condiciones para que se produzca”. En la mirada municipal, la pesca marplatense pareciera estar en manos de extranjeros o comunistas.
Hoy en Mar del Plata, sin IVA, de contado, la mayoría paga 2013 pesos por litro de gas oil. Las grandes empresas, Solimeno, Moscuzza, Iberconsa… directamente le compran a YPF y lo consiguen hasta un 10% más barato. El congelamiento de tarifas que anunció YPF por 45 días también los congela bajo el agua.
Esos 2013 pesos representan más del 50% de lo que factura un buque de 80 toneladas que viene completo de merluza. A mil por kilo, son 80 millones de pesos. En una marea de 9 días, si toca mal tiempo, gasto 23 mil litros, a precio congelado, 46 millones de pesos.
De los 36 millones que quedan hay que restar salario de los tripulantes, cargas sociales, estiba, comida, hielo. También sale de la bodega el pago de la agencia marítima, seguro, sereno y el uso del muelle. “Ni robando langostino al norte zafamos”, confió un armador en los últimos días tras los nuevos aumentos del gas oil. A confesión de parte, relevo de pruebas…
La flota fresquera ya paga la mitad del valor de los derechos de extracción y a decir verdad muchas multas no aplica la autoridad de aplicación, al menos en el Distrito Pesca Mar del Plata, donde cada cajón de langostino que supera el 20% de by catch permitido, “robado”, tiene un valor de 5 mil pesos.
Mitad lo distribuye Nicolas Dodero, el Jefe circunstancial desde hace un año en el Distrito, con los inspectores de muelle que participan del baile de disfraces. El resto se pierde entre los escritorios de Juampi Sciutto, el director de Control y Fiscalización y el de Idoyaga Molina, el que firmó la Disposición de la actualización de las UP.
Nadie sabe exactamente cuánto marisco se desembarcó en el puerto local pero seguro es muchísimo más que las 1682,4 toneladas que marca la estadística hasta el 25 de marzo pasado.
Una alarma que avisa el ingreso de marisco subdeclarado son las convocatorias por estados de whatsapp de la encargada de reclutar obreros en “Los Rodríguez”, el centro de precarización de personal temporario más importante que tiene la industria pesquera marplatense en la actualidad. Su gente manipula langostino en Olamar, Di Constanzo, Asudepes y siguen las firmas…
El langostino que aportan los fresqueros se paga entre 3200 pesos por kilo si se hace cola o pelado y desvenado para exportación y hasta 3600 si se consigue un placero que lo ubique en mercado interno. “Los Rodríguez” cobran 2 mil pesos por kilo pelado y desvenado. 750 pesos son para quien lo reprocesa.
“Estuve cuatro horas y me pagaron 20 mil pesos. Ni una empleada doméstica gana tan poco”, se quejaba hace unos días, con el hartazgo pegado a la piel, un marinero que, sin embarque, no tiene muchas más opciones que someterse a la explotación de la familia Rodríguez.
La falta de competitividad que hunde a la flota fresquera genera fracturas en el entramado productivo y laboral de Mar del Plata. Nadie asoma capaz de unir el más mínimo pedazo que va quedando en el camino.
Buen domingo
Foto: Imagen creada con inteligencia articificial
