Había una sensación que atravesaba al Monumental mucho antes de que comenzara el partido: esta vez era de verdad. Lionel Messi volvió a ponerse la camiseta de la Selección Argentina por última vez y, como si el destino hubiera escrito el guion, tuvo la despedida que millones de argentinos imaginaron durante años. Ante más de 85.000 personas, Argentina derrotó 3-0 a Benín y el capitán cerró su ciclo internacional con un gol y una actuación decisiva.
El partido comenzó con una ceremonia a la altura de la ocasión. Messi ingresó al campo acompañado por sus hijos y, durante el himno, las emociones fueron imposibles de ocultar. A los diez minutos, el árbitro Fernando Véjar detuvo el encuentro y el Monumental entero se puso de pie para despedir al número 10. Hubo una ovación interminable, fuegos artificiales y un solo nombre que retumbó en Núñez: Messi.
En el primer tiempo, Argentina buscó el gol pero no consiguió quebrar a la defensa africana. Messi tuvo algunas oportunidades y volvió a mostrar esa zurda que durante más de dos décadas hizo delirar a los argentinos. El arquero Marcel Dandjinou le negó una de las primeras conquistas de la noche y también respondió ante un tiro libre del capitán.
El segundo tiempo tuvo otra historia. Apenas comenzado, Messi ejecutó un córner con precisión y Nicolás Otamendi apareció para marcar el 1-0. Fue una sociedad cargada de simbolismo: dos referentes de la generación campeona que también cerraban su ciclo con la Selección. Messi y Otamendi se abrazaron para celebrar el gol.
Poco después llegó el segundo. Messi volvió a participar de la jugada y Nico Paz amplió la diferencia para poner el 2-0. Y faltaba el momento que todos esperaban. A los 71 minutos, una infracción dentro del área sobre Agustín Giay terminó en penal. Messi tomó la pelota, caminó hacia el punto penal y convirtió el 3-0. El último gol de Messi con la camiseta argentina llegó en su último partido.
El final fue inevitablemente distinto a cualquier otro. Cada toque de Messi fue acompañado por una ovación y cada minuto pareció acercar al público a una despedida que durante años pareció imposible.
El rosarino cerró así una historia de 208 partidos y 126 goles, además de los títulos que cambiaron para siempre su relación con la Selección: la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024.
Su historia con la camiseta argentina había comenzado en 2005, cuando aquel chico de Rosario todavía buscaba su lugar entre los grandes. Pasaron las derrotas, las finales perdidas, las críticas, las lágrimas y también las noches de gloria. Llegó finalmente el título de América, después el Mundial y luego otra Copa América. Messi pasó de ser el talento al que se le reclamaba una consagración a convertirse en el capitán de una de las generaciones más exitosas de la historia argentina.
Ahora el número 10 deja de ser una presencia habitual en la Selección para convertirse definitivamente en parte de su historia.
El último partido terminó. Messi se fue de la cancha. Pero la historia de Messi con la Selección Argentina ya no tiene final: quedó para siempre.
