El pasado sábado 21 de febrero, en el Colegio Don Orione de Mar del Plata, se llevó a cabo la Asamblea Diocesana, en el marco del camino sinodal de la Iglesia y bajo el lema “Por una Iglesia sinodal, comunión, participación y misión”.

La jornada fue precedida por las asambleas celebradas en las distintas comunidades de la diócesis, donde parroquias, escuelas, movimientos y pastorales realizaron su propio proceso de reflexión y discernimiento.

En esta ocasión participaron más de 600 representantes designados por parroquias, instituciones educativas, pastorales diocesanas y movimientos. Durante la mañana trabajaron con la síntesis de lo compartido en las asambleas parroquiales, organizados en torno a los tres ejes propuestos: comunión, participación y misión.

El momento inicial de oración fue animado por el presbítero Juan Marcos Degl’Innocenti. Luego, el profesor Francisco Garegnani presentó un recorrido audiovisual por la historia de la diócesis y sus asambleas, situándolas en el contexto del camino sinodal de la Iglesia universal y latinoamericana.

Como conclusión de esta apertura, el obispo diocesano, Mons. Ernesto Giobando, ofreció una “composición de lugar” al modo de Ignacio de Loyola, inspirada en Mt 9, 34-38. Invitó a contemplar, junto a Jesús, a la multitud que forma nuestra Iglesia diocesana —laicos, sacerdotes, diáconos, vida consagrada y obispo— y también a la multitud que habita nuestro territorio, con sus gozos y heridas.

En ese marco expresó: “La cosecha está lista, en nuestros campos, sierras y costas, en las ciudades grandes y en los pueblos pequeños, en los rincones más oscuros, en las cárceles, en los que viven en las calles, en los que luchan para recuperarse del consumo, en los geriátricos y hogares, en las aulas de nuestros colegios, en los salones de catequesis, en Cáritas, en la Noche de la Caridad, en la EUT, en los hospitales y clínicas, en las fuerzas armadas y de seguridad, en las redes sociales y en los medios de comunicación”.

Y añadió: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos… el trabajo se hace juntos, nunca solos y aislados”, animando a caminar en comunión para la misión.

La coordinación de los equipos diocesanos estuvo a cargo del presbítero Pablo Bosisio, referente diocesano para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Conferencia Episcopal Argentina, quien acompañó el proceso previo y la organización de la jornada.

Por la tarde, los participantes se reunieron por decanatos, mientras que las escuelas y movimientos trabajaron en espacios propios, profundizando en grupos más pequeños los desafíos y propuestas surgidos durante la mañana.

La jornada concluyó con una Celebración de la Palabra, en la que numerosos fieles —especialmente jóvenes— participaron presentando distintos signos. A la luz del Evangelio tomado del capítulo 21 de San Juan, el obispo expresó: “La Iglesia es la presencia del Resucitado, a veces una comunidad que puede estar desanimada, pero donde la fecundidad de la Palabra siempre multiplica”.

Recordando al Beato Eduardo Francisco Pironio, antiguo pastor de esta diócesis, citó sus palabras dirigidas a las familias y a los jóvenes donde los exhorta a vivir “con plenitud su vocación como auténticas comunidades de fe, esperanza y caridad” y a descubrir y seguir el camino de Dios. 

Finalmente, retomando el espíritu del lema, animó: “Sigamos caminando juntos, anunciando la alegría de la vida en Cristo, en comunión, participación y misión”, confiando los frutos de la Asamblea a la Virgen María.


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