El presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG) de Mar del Plata, Hernán Szkrohal, trazó un balance del verano y planteó un escenario complejo hacia los próximos meses si no aparecen herramientas de incentivo al consumo y alivio fiscal.
«El balance de la temporada sabemos que no fue todo lo positivo que hubiéramos deseado, lo podemos analizar desde dos aristas: en función de lo que había sido el resto del año, la caída fue muy grande y en enero se recuperó un poco a partir de toda la fuerza que pone la ciudad en lo que son espectáculos, propuestas artísticas y nocturnidad”, señaló a Radio Universidad.
Sin embargo, febrero volvió a exponer las debilidades estructurales del sector. Más allá del impulso puntual de los feriados de Carnaval, el consumo se mostró muy irregular y con baja presencia durante la semana. “Salvo carnavales que fue muy fuerte, tenemos días de semana realmente flojos y después subió sobre los fines de semana”, describió, marcando una tendencia que complica la planificación y la estabilidad de los ingresos.
Ese comportamiento impactó también en el empleo temporario. Con el cierre de febrero, la mayoría de los contratos estacionales finalizaron. “En la mayoría de los casos se ha dado la baja a la gran mayoría de los trabajadores que vinieron por la temporada”, explicó, aunque aclaró que algunos establecimientos con mayor movimiento podrían extenderlos hasta Semana Santa. La preocupación ahora está puesta en el personal permanente y en cómo sostener las estructuras durante el invierno.
El empresario puso el foco en un problema estructural: la falta de rentabilidad. “Hoy prácticamente en la gastronomía ha desaparecido esa rentabilidad. Vos te encontrás con operaciones que al ser completamente en blanco tenés una rentabilidad de menos tres o menos cuatro”, aseguró, describiendo una situación que desalienta inversiones y compromete la continuidad de muchos emprendimientos.
En ese marco, insistió en la necesidad de revisar la carga impositiva y los costos laborales. “La única manera que tenés es bajar impuestos para pasar a la debida registración. Lo que genera la carga social y la diferencia con el salario del trabajador y lo que tenés que pagar de IVA hace que en muchos casos más del 80% del sector no pueda registrar debidamente. Esa cuestión no se discutió y no se resuelve”, planteó.
El desaliento a la inversión es otra señal de alarma. “Antes una inversión se hablaba de entre 30 y 36 meses de recupero. Hoy alguien que forma parte de la actividad gastronómica no puede emprender una inversión”, afirmó, y añadió: “Casi el 46% de los establecimientos que abren antes de los cinco años están cerrados”.
Para Szkrohal, el contexto económico general también impacta directamente en la actividad. “El turismo no deja de tener 1.200.000 trabajadores y hoy estamos en un serio riesgo. Entre el dólar bajo, la gente que viaja al exterior y la caída del poder adquisitivo, ciudades como Mar del Plata ven muy disminuido tanto el consumo de turismo como el consumo diario en gastronomía”, describió. Y aclaró: “Esto no es hablar mal o bien de un gobierno, sino que es una cuestión concreta que está ocurriendo”.
Finalmente, al proyectar el peor escenario posible, fue contundente: “Con muchos problemas, con cierres de muchos establecimientos, con el que quiera seguir endeudado esperando que el día de mañana esto se revierta. Lamentablemente la realidad es que la gente no consume este tipo de actividad”. Y cerró con la urgencia del sector: “Es preferible bajar que no trabajar. Aunque queden muy poquitos, es importante que te entre poquito a que no te entre nada”.
Fuente: Portal Universidad
