Buenos Aires, 6 de mayo de 2026 – “ Fui cuatro días seguidos a la guardia de una clínica por los dolores. Durante dos años, fui al ginecólogo y al gastroenterólogo, me indicaron colonoscopias, me prohibieron el café y el alcohol y me dieron muchas pastillas, pero el dolor no se iba. Solo me escucharon cuando el tumor estuvo visible y sobresalía. Me dio mucha inseguridad la desestimación de síntomas inicial ”, sostuvo una de las 40 pacientes que participó del Mapeo de Personas con Cáncer (MAPEC) Cáncer de Ovario, un relevamiento de la Fundación Donde Quiero Estar, que indagó sobre el recorrido de las mujeres con este tipo de cáncer en Argentina, los tiempos hasta el diagnóstico y las dificultades que debieron superar.

En el marco del día mundial del cáncer de ovario, que se conmemora este viernes 8 de mayo, remarcaron que este tipo de cáncer presenta un patrón que se repite: la dificultad para reconocer señales tempranas y la demora en confirmar el diagnóstico. De hecho, más de 6 de cada 10 mujeres con cáncer de ovario encontraron dificultades para realizar la primera consulta médica tras la aparición de síntomas. Los principales motivos fueron la desestimación de estos, dificultades para conseguir turno, turnos con mucha demora y dificultades burocráticas o de cobertura.

En la muestra analizada, el 65% de los casos se detecta cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados, cuando su abordaje es más desafiante. “El problema empieza mucho antes que la necesidad de acceder a un tratamiento: cuando no se interpretan las señales de alerta o cuando las pacientes enfrentan dificultades para acceder a estudios a tiempo. Allanar ese camino es una de las claves para cambiar la historia de esta enfermedad”, señaló María de San Martín , directora ejecutiva de la Fundación Donde Quiero Estar.

Al respecto, la Dra. Verónica Cristina Baró, médica oncóloga, jefa del servicio de Oncología de la clínica San Jorge, de  Ushuaia, manifestó que “ a diferencia de otros tumores, el cáncer de ovario no cuenta con métodos de detección precoz eficaces para población general. Sus manifestaciones iniciales -como distensión abdominal, dolor pélvico o síntomas digestivos- suelen confundirse con afecciones de otros orígenes, lo que retrasa la sospecha clínica. Otro tema a tener en cuenta es la etapa quirúrgica, ya que el cáncer de ovario debe ser abordado por ginecólogos especializados en oncología, para lograr cirugías que cambien el pronóstico de las pacientes. Sabemos que existe una gran desigualdad en el acceso a dichas cirugías según la región del país y la cobertura de las pacientes ”. A esto se suma un circuito asistencial que, en muchos casos, no logra dar respuestas rápidas. 

El informe también muestra que las barreras para conseguir la primera consulta se repiten a la hora de alcanzar el diagnóstico. Inclusive una vez iniciados los estudios, con frecuencia aparecen trabas que siguen retrasando la confirmación diagnóstica.

Los casos detectados a partir de síntomas presentan mayor probabilidad de encontrarse en estadios avanzados, en comparación con aquellos identificados en chequeos de rutina. Este patrón refuerza la necesidad de promover tanto la consulta temprana como una respuesta ágil del sistema de salud.

 Hablar de cáncer de ovario es también hablar de inequidades. No todas las pacientes recorren el mismo camino ni llegan en el mismo momento al diagnóstico. Necesitamos sistemas más integrados, con menos barreras y más capacidad de respuesta”, agregó María de San Martín

Desde la Fundación DQE subrayan que mejorar los tiempos hasta el diagnóstico requiere una estrategia integral: mayor concientización en la población, capacitación de profesionales de la salud y simplificación de los circuitos de acceso a estudios. También destacan la importancia de acompañar a las pacientes durante todo el proceso, en un contexto donde el 70% de las participantes del MAPEC no había contado con apoyo de organizaciones de la sociedad civil.

En este Día Mundial del Cáncer de Ovario, el mensaje es claro: sospechar y reconocer antes, diagnosticar a tiempo y reducir las demoras en las distintas etapas del camino del paciente -desde el diagnóstico hasta el tratamiento- puede marcar una diferencia concreta en la vida de miles de mujeres.